En diálogo con la prensa, la abogada defensora remarcó la postura de sus asistidos frente a la acusación. "En este caso ellos manifiestan no haber sido los autores, niegan totalmente los hechos", aseveró Noriega.
No obstante, la letrada reconoció la existencia de disputas previas entre las partes: "Aceptan que ha habido desde antes una pelea, una trifulca que viene desde antigüedad. Lo que manifiestan mis clientes es que ya estaban cansados de que el difunto se entrara a robar a la casa de los Villarroel".
Respecto a los motivos por los cuales no se habían presentado con anterioridad, Noriega explicó que la decisión obedeció a razones de seguridad personal y familiar. "Necesitaban estar protegidos, ya que estaban amenazados de muerte, tanto por la familia del difunto como por el entorno de ellos. Desde la UFI Genérica nos han garantizado que van a estar protegidos, ya que hay menores a cargo", detalló.
Estrategia y medidas probatorias
Consultada sobre si sus representados prestarán declaración en las próximas instancias, la abogada indicó que por consejo técnico recomendará la abstención inicial hasta conocer el expediente: "Vamos a escuchar qué pruebas hay en contra de ellos, qué elementos de convicción existen y, en base a ello, armaremos nuestra estrategia".
Por otro lado, la defensora aclaró que los acusados no presentarán ningún obstáculo para someterse a las pericias científicas de rigor, entre ellas la prueba de guantelete de parafina para detectar posibles restos de pólvora. Asimismo, precisó que ninguno de los dos cuenta con antecedentes penales computables, dado que el padre solo registraba un sobreseimiento previo.