Quedó a disposición de la Justicia, imputado por Robo Simple, bajo el procedimiento especial de flagrancia, por disposición del fiscal Juan Martín Mattar, de la UFI de Flagrancia.
Un nombre repetido en las crónicas policiales
La caída de hoy no es un hecho aislado. El alias “Lagrimita” aparece en registros policiales desde su adolescencia. En 2016, cuando tenía 17 años, fue señalado como autor de un asalto a un remisero. Tras una persecución, terminó escondido debajo de la cama de una pareja de ancianos en una vivienda cercana. Aquella detención estuvo marcada por disturbios en la zona y agresiones a efectivos policiales.
Un año más tarde, en 2017, volvió a ser noticia cuando fue aprehendido durante un operativo en inmediaciones de un corsódromo. En esa ocasión llevaba oculto entre sus prendas un revólver calibre 32 sin municiones y se le iniciaron causas por atentado y resistencia a la autoridad y portación de arma de fuego.
En 2022, ya mayor de edad, protagonizó otro robo de bicicleta, esta vez a un adulto mayor que compraba en una panadería. La persecución incluyó un operativo cerrojo y una fuga por los techos de viviendas vecinas. El caso terminó en un juicio abreviado con una condena de un año y un mes de prisión efectiva.
Un patrón que se repite
La detención de este lunes vuelve a poner su nombre en la escena policial local. Robo de bicicletas, intentos de fuga, ingresos a domicilios para esconderse y persecuciones forman parte de un patrón que se repite a lo largo de los años.
Esta vez, la imagen que dejó fue la de un intento desesperado por escapar arrojándose a un canal. Sin embargo, la maniobra no fue suficiente: “Lagrimita” volvió a caer y quedó nuevamente a disposición de la Justicia.
Por Gabriel Rotter.