A mediados de mayo, el canciller, Pablo Quirno, había escrito un sugestivo mensaje tras una reunión con el presidente Javier Milei, aludiendo a una "buena noticia que hará feliz a todo el pueblo argentino" para la cual restaba únicamente coordinar el calendario.
Aquella manifestación se acopló a las gestiones iniciadas en febrero en Roma, oportunidad en la cual la diplomacia argentina entregó una carta formal de invitación firmada por Milei.
"La gestión del canciller permitió cerrar posiciones y es muy probable que tengamos la dicha de tenerlo en el mes de noviembre aquí en la Argentina", sumó el mandatario posteriormente a ese encuentro.
En sintonía con este despliegue, las autoridades de las Relaciones Exteriores de Uruguay también admitieron la existencia de intensas labores dirigidas a acoplar la presencia de la máxima autoridad de la Iglesia Católica en Montevideo durante el mismo mes.
Hasta la fecha, el Palacio Apostólico no ha remitido la notificación formal a la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), documento encargado de convalidar institucionalmente la organización del evento religioso junto al Gobierno de la Nación.