Al aplicar el acondicionador en primer lugar, se crea un escudo oclusivo que protege los medios y puntas del impacto directo de los agentes limpiadores, garantizando una higiene profunda en la raíz sin sacrificar la nutrición del resto del cabello.
Paso a paso
En primer lugar, extender una porción moderada de acondicionador desde la mitad de la cabeza hacia las puntas, evitando tocar la raíz. Puede realizarse sobre el cabello seco o ligeramente humedecido con un pulverizador si el producto es de consistencia muy densa.
Luego, dejar actuar el producto durante un par de minutos para que sus ingredientes sellen la fibra capilar. Aplicar el champú exclusivamente en el cuero cabelludo, masajeando de forma suave con la yema de los dedos. No es necesario frotar ni llevar el champú directamente a las puntas.
Para el enjuague final, aclarar con abundante agua templada. La espuma del champú que se desliza de forma natural al enjuagar será suficiente para limpiar los largos sin generar fricción ni desgaste.
Esta metodología ofrece excelentes resultados en perfiles capilares específicos como cabellos rizados. Al tener una estructura helicoidal que dificulta la distribución del sebo natural hacia los extremos, se benefician del extra de protección.
Además, es útil en pelos decolorados porque ayuda a prevenir el enredo y la rotura de las fibras que han perdido su lubricación natural.
Además, es ideal para cabellos secos o castigados porque aporta un velo de nutrición que reduce la fragilidad al peinar.