En Balcarce 50 aseguran que están “apurando a todos los equipos” para llegar con los textos, aunque advierten que a más tardar se enviarán en los primeros días de la semana que viene.
El piso de inversión que tiene en carpeta el oficialismo marca una diferencia fuerte con el RIGI vigente, que tiene un umbral general de US$200 millones.
Se trata de una inversión diez veces mayor para acceder a los beneficios especiales. En el entorno del jefe de Estado justifican ese salto por el tipo de proyectos que quieren atraer: industrias nuevas, de escala global y con alta necesidad de capital. El esquema apunta a sectores que en el equipo económico consideran estratégicos y que hoy no tienen desarrollo local a gran escala.
En la lista del Gobierno aparecen la inteligencia artificial, data centers, infraestructura nuclear, defensa, autos eléctricos, baterías de litio, refinamiento y laminado de cobre, cadena de valor del uranio, fertilizantes, paneles solares, turbinas eólicas y productos industriales derivados de la pesca. Luis Caputo ya había anticipado parte de la arquitectura del proyecto.
El ministro de Economía dijo que el super-RIGI prevé una alícuota de Ganancias del 15%, por debajo del 25% que rige en el RIGI vigente, además de una amortización acelerada del 60% el primer año, 20% el segundo y 20% el tercero. También habló de exención de aranceles de importación para bienes vinculados a la producción y derechos de exportación en cero desde el inicio.
Otro punto sensible es la relación con las provincias y los municipios. El Ejecutivo busca que las jurisdicciones que adhieran no puedan cobrar más de 0,5% de Ingresos Brutos a los proyectos alcanzados y que las tasas municipales no se calculen sobre ventas. Esa definición obligará a una negociación con gobernadores y, en varios casos, con legislaturas provinciales.
La Casa Rosada busca darle al proyecto un diseño jurídico más cerrado para reducir el riesgo de judicializaciones y observaciones posteriores.
En Balcarce 50 reconocen que todavía faltan validaciones antes del envío formal y que Legal y Técnica continúa revisando expedientes. La estrategia legislativa también forma parte de la discusión: el oficialismo debe definir por qué cámara ingresará y cómo lo integrará al resto del paquete de leyes.