El flamante Consejo debutó con una foto política de alto impacto: entre los primeros líderes invitados figuran Javier Milei, Benjamín Netanyahu, Recep Tayyip Erdogan. Hay varios mandatarios y jefes de gobierno de países aliados de Washington en Medio Oriente, Europa del Este y América Latina. Trump presidirá personalmente el organismo en esta fase fundacional y se reservará poder de veto sobre las resoluciones clave.
Qué es el "Consejo de la paz"
El objetivo formal del Consejo es impulsar un marco de negociación permanente para lograr un alto el fuego duradero y una salida política al conflicto en Medio Oriente, con foco inmediato en Gaza y la frontera norte de Israel. Trump aseguró que su iniciativa busca “romper años de parálisis diplomática” y crear una mesa chica de líderes con capacidad real de presión sobre las partes en conflicto.
Sin embargo, puertas adentro del Foro de Davos, varios diplomáticos coinciden en que el Consejo de la Paz va mucho más allá del expediente israelí-palestino. Trump pretende usarlo como plataforma política y estratégica para consolidar un bloque de países alineados con Washington frente a China, Rusia e Irán, y como contrapeso práctico a organismos multilaterales tradicionales como la ONU, a los que volvió a criticar por “ineficiencia crónica”.
En ese marco, la presencia de Javier Milei no pasa desapercibida. Trump elogió públicamente al presidente argentino por su “claridad ideológica” y su respaldo incondicional a Israel y a Estados Unidos. Fuentes diplomáticas señalan que Milei busca posicionar a la Argentina como socio preferente fuera de la OTAN y ganar peso político en un eventual rediseño de alianzas occidentales. De hecho, la invitación personal del ocupante de la Casa Blanca exime a la Argentina del pago de 1.000 millones de dólares como forma de ingreso y mantenimiento del Consejo.
También se remarca la inclusión de Erdogan, un actor clave pero ambiguo en el tablero regional, y de Netanyahu, en plena presión internacional por la ofensiva militar en Gaza. Para Trump, ambos son piezas indispensables si quiere construir un acuerdo que no quede en meras declaraciones.
Además de Medio Oriente, el Consejo de la Paz tendrá bajo análisis otros focos calientes: Ucrania, el Mar Rojo, Taiwán y el problema europeo del momento: Groenlandia.
Trump dejó en claro que su ambición es mayor: busca erigirse en el árbitro central de los grandes conflictos del siglo XXI y redefinir las reglas de juego de la seguridad global bajo liderazgo estadounidense.