Junto a ella hicieron lo propio el jefe de Gabinete, Diego Santilli y -la novedad- el habitualmente reacio ministro de Economía, Luis Caputo. Los jefes de las provincias, uno por uno, dieron su parecer. Estaban Rolando Figueroa (Neuquén), Ignacio Torres (Chubut), Alberto Weretilneck (Río Negro), Alfredo Cornejo (Mendoza), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Gustavo Sáenz (Salta), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Leandro Zdero (Chaco), Carlos Sadir (Jujuy), Claudio Vidal (Santa Cruz), Marcelo Orrego (San Juan), Raúl Jalil (Catamarca) y Jorge Macri (Ciudad Autónoma de Buenos Aires), junto a la vicegobernadora de Córdoba, Myrian Prunotto.
Desde ese encuentro, el optimismo se disparó en el oficialismo.
“Estamos en el mejor momento con los gobernadores”, infló el pecho un armador libertario. “Es la magia de París”, bromearon en LLA. Están decididos a transmitirles confianza a los gobernadores, que se encuentran siempre en alerta por los movimientos que perciben del karinismo en la antesala del año electoral. “Eran para negociar mejor”, deslizan hoy en el oficialismo sobre aquellos ¿lejanos? coqueteos con regresar a la estrategia de “pintar al país de violeta” (en el sector de Santiago Caputo lo atribuyen principalmente a errores por falta de expertise política de los Menem).
Con la primera plana económica en la comitiva en Francia -el ministro, Luis Caputo, el titular del Banco Central, Santiago Bausili, el secretario de Política Económica, José Luis Daza- creen que más allá de las señales políticas amigables de Karina Milei, el principal incentivo de los gobernadores parte del aspecto económico: “Son los que más tienen que ganar con nosotros. Son los socios naturales del crecimiento, y ellos lo saben”, dijeron ayer en el ala política del Gobierno, a pesar de que los indicadores más recientes de actividad mostraron una baja y de que la economía, según los especialistas -y aunque Milei lo relativice- se encuentra al borde de la recesión técnica.
En especial, los libertarios adjudican el entusiasmo que dicen recibir de parte de los gobernadores a la ayuda que puede brindarles el Gobierno para obtener préstamos de organismos multilaterales de crédito: “Ellos quieren pedir fondos afuera, con baja tasa, hacer obras y reelegir”, leen.
Desde París, Ignacio Torres, Alfredo Cornejo y Rogelio Frigerio, que ya habían adelantado posiciones favorables a la reforma política durante los últimos meses, las ratificaron. Pero no hubo grandes novedades “en on” de parte del resto de los mandatarios, que aún no dejaron clara su posición. Y hay caciques “dialoguistas”, como Maximiliano Pullaro, que decidieron quedarse en el país. En su caso, dijeron en Santa Fe, porque no le gusta perder control sobre “el fuerte” y no se caracteriza por viajar al exterior.
Los libertarios adjudican el entusiasmo que dicen recibir de parte de los gobernadores a la ayuda que puede brindarles el Gobierno para obtener préstamos de organismos multilaterales de crédito
El Presidente los recibió en persona y los elogió, en contraste con el viaje de marzo por el mismo evento en Nueva York. Allí, el jefe de Estado apenas les había dado cabida en las fotos. La culpa de todo, dicen, la tuvo el entonces jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el conveniente chivo expiatorio de los errores del oficialismo en esa visita a la Gran Manzana. Que, además, fue el inicio del declive de las perspectivas sobre el Gobierno en las encuestas a partir del estallido de uno de los peores escándalos de corrupción de la era Milei junto con el caso ANDIS.
Los libertarios están tan envalentonados que creen que podrán poner fecha para la sesión a partir de la semana que viene. Pero, mientras exageran las perspectivas positivas, admiten un condicionante: la mega sesión que impulsa la oposición en Diputados para el 15, desencadenada por el fallo de la Corte Suprema que dejó sin vigencia en los hechos la ley de Tierras. Que, además, coincidirá con una nueva marcha por los fondos universitarios. Esto en la previa del Día de la Lealtad, lo que transformará esa semana de mediados de mes en un cocktail de envalentonamiento opositor. Los violetas sopesan fechas para el debate por la reforma política (se habían puesto como límite el fin de octubre) y se preguntan si sería conveniente apurar o postergar el tratamiento de la reforma electoral