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Con el corazón en la mano: Argentina venció a Suiza y jugará semis ante Inglaterra

La Selección argentina terminó imponiéndose 3-1 sobre Suiza en el tiempo suplementario para meterse entre los cuatro mejores. Julián y Lautaro destrabaron una historia que parecía condenada a los penales y ahora la Albiceleste enfrentará a Inglaterra por un lugar en la gran final.

Había una sensación repetida. Otra noche de tensión. Otra batalla mundialista que parecía escaparse entre las manos. Pero esta Selección argentina volvió a demostrar que, cuando el camino se vuelve cuesta arriba, aparece el carácter que la convirtió en campeona del mundo.

Después de 120 minutos de sufrimiento, desgaste y emociones, el equipo de Lionel Scaloni derrotó 3-1 a Suiza en Kansas City y se clasificó a las semifinales del Mundial 2026, donde el próximo miércoles, desde las 16, se cruzará nada menos que con Inglaterra en Atlanta, en uno de los partidos con mayor carga histórica del fútbol mundial.

El inicio había sido ideal. Apenas iban nueve minutos cuando Lionel Messi ejecutó un córner perfecto desde la izquierda y Alexis Mac Allister apareció por sorpresa para meter un frentazo impecable y abrir el marcador. Era el comienzo soñado para una Argentina que parecía encaminada hacia una noche tranquila.

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Suiza asumió el protagonismo con la pelota, obligó a la Albiceleste a retroceder varios metros y comenzó a exigir a Emiliano "Dibu" Martínez, que volvió a responder con intervenciones decisivas para sostener la ventaja antes del descanso.

En el complemento, el conjunto europeo encontró el premio que venía buscando. Dan Ndoye aprovechó una desatención defensiva y definió cruzado para establecer el 1-1, un golpe que volvió a instalar los fantasmas en la Selección.

Para colmo, ni siquiera la expulsión de Breel Embolo por doble amarilla modificó demasiado el desarrollo. Argentina tuvo casi media hora con un futbolista más, monopolizó la posesión, pero chocó una y otra vez contra el orden defensivo suizo y la falta de precisión en los últimos metros.

Messi, esta vez, no encontró espacios para desequilibrar como en partidos anteriores. Fue la primera vez en esta Copa del Mundo que terminó sin convertir, aunque volvió a demostrar por qué sigue siendo el gran conductor del equipo. En el alargue apareció con su pausa habitual, manejó los tiempos y entregó una asistencia que volvió a quedar en los libros de historia: alcanzó las 10 asistencias mundialistas, un récord absoluto en la Copa del Mundo.

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Cuando todo indicaba que la definición se resolvería desde los doce pasos apareció el espíritu competitivo de esta Selección.

Los cambios le dieron otro aire al equipo. Thiago Almada aportó frescura, encaró cada vez que pudo y comenzó a romper el bloque defensivo suizo. Entonces llegó la jugada que cambió la historia.

A los 108 minutos, Julián Álvarez recibió dentro del área, giró con una maniobra brillante y sacó un derechazo inatajable para poner el 2-1. El grito fue un desahogo colectivo. Jugadores, cuerpo técnico e hinchas descargaron toda la tensión acumulada durante una noche interminable.

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Con Suiza ya completamente lanzada al ataque, Argentina encontró espacios para liquidarlo. Sobre el final, Lautaro Martínez aprovechó una recuperación de Almada, definió con categoría y sentenció el 3-1 definitivo que desató una nueva fiesta albiceleste en las tribunas de Kansas City.

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La Scaloneta volvió a sufrir. Mucho más de lo esperado. Pero también volvió a demostrar una virtud que caracteriza a los grandes campeones: nunca deja de creer.

Ahora el desafío será todavía mayor.

Del otro lado aparecerá Inglaterra, que horas antes eliminó a Noruega por 2-1 en tiempo suplementario gracias a un doblete de Jude Bellingham. Será un cruce cargado de historia, recuerdos y rivalidad. Desde el Mundial de México 1986 hasta los inolvidables enfrentamientos con Diego Maradona, pasando por Francia 1998 y Qatar 2022, cada Argentina-Inglaterra quedó grabado para siempre en la memoria del fútbol.

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Esta vez habrá otro capítulo.

Con Lionel Messi buscando una nueva final mundialista a los 39 años, con una generación que persigue el bicampeonato y con un país entero ilusionado, la Albiceleste volverá a jugar un partido que paralizará al planeta.

La cita será el miércoles en Atlanta. Noventa minutos —o quizás algunos más— separan a Argentina de otra final del mundo.