Dentro de esa estructura asociativa, el capitán Granit Xhaka es la cabeza organizadora y el eje, siendo uno de los dos sobrevivientes del duelo de octavos de final en Brasil 2014 junto a Ricardo Rodríguez. Xhaka es el termómetro del equipo a partir de sus ofrecimientos de pase ante Qatar (56), Argelia (51), Bosnia (63) y Colombia (96). El patrón marca que Suiza necesita que sus mediocampistas centrales toquen mucho la pelota para ordenar el juego, por lo que la presión sobre Xhaka, principalmente si se logra hacerlo recibir de espaldas, puede rendir frutos para la Argentina. Remo Freuler aparece como su socio de equilibrio y conector, dentro de un esquema que construye saliendo con los centrales, usando a Xhaka y Freuler de primeros conectores, laterales que dan amplitud y extremos que alternan entre recibir abiertos y atacar el espacio.
Cuáles son las principales fortalezas ofensivas de Suiza antes de enfrentar a Argentina
El conjunto europeo destaca por su contundencia en ataque y por una notable eficacia que le permite maximizar cada una de las aproximaciones de peligro que genera.
Suiza no necesita aplastar a sus rivales, le alcanza con competir mejor los momentos y aprovechar sus posibilidades. Contra Canadá ganó 2-1 con 6 remates y 1,68 xG, ante Argelia venció 2-0 con 11 tiros y 1,9 xG, y frente a Colombia sostuvo el cero durante 120 minutos para avanzar por penales. Teniendo en cuenta cómo Egipto complicó a la Argentina en octavos, esta efectividad es un llamado de atención. En ofensiva, Breel Embolo es la referencia tras convertir ante Qatar y Argelia y ser titular en todos los partidos, condicionando centrales por potencia. Ante la lesión de la joya de 20 años Johan Manzambi en un entrenamiento previo a Colombia, quien parece descartada, Embolo se vuelve una pieza determinante en la fijación y el juego directo.
Qué debilidades de Suiza puede aprovechar la Selección Argentina en cuartos de final
El seleccionado helvético muestra fisuras cuando es atacado por los extremos y cuando se ve obligado a replegarse excesivamente cerca de su propia portería.
Entre las debilidades, una que podrá explotar la Argentina será el ataque por las bandas, recordando que el tándem de Enzo Fernández y Tagliafico resultó fundamental en el primer tiempo ante Egipto. Asimismo, Suiza sufre la pérdida de control emocional y territorial cuando debe defender bajo, quedando muy cerca de su arquero Kobel, quien fue figura en los penales ante Colombia. Por este motivo, para la Albiceleste el desafío no será únicamente imponer jerarquía, sino impedir que el rival lo lleve al terreno que más le conviene: un duelo largo, táctico, paciente y lleno de detalles.