Ese punto fue reconocido durante las declaraciones de los propios involucrados y también coincidió con el informe de Gendarmería, que indicó que no existía registro del ingreso de la camioneta ni de sus ocupantes por el puesto de control.
De acuerdo con el expediente, Añó explicó inicialmente que habían recorrido aproximadamente siete kilómetros por terreno seco antes de encontrarse con una superficie barrosa y posteriormente con agua.
En su declaración judicial, sostuvo que viajaban desde Uspallata y que habían tomado una huella existente en el sector sur para atravesar la Pampa del Leoncito y salir nuevamente por el acceso habilitado.
Abraham, quien finalmente reconoció que era quien conducía la Hilux al momento del ingreso, también señaló que habían entrado por el sector sur y que no habían pasado por el control de Gendarmería.
La camioneta avanzó hasta aproximadamente un kilómetro de la salida oficial, donde quedó atrapada Según el relato incorporado al expediente, cuando comenzaron a notar que el vehículo perdía fuerza intentaron retroceder, pero apenas pudieron moverlo unos metros.
Después apareció un motociclista que intentó ayudarlos con una escalera metálica utilizada para cargar motos sobre camionetas, pero la maniobra no permitió sacar la Hilux y terminó generando nuevas marcas sobre el terreno.
La situación fue advertida el domingo 9 de agosto cuando una prestadora turística recibió el aviso de un turista sobre una camioneta blanca que estaba enterrada dentro de la Pampa del Leoncito.
La mujer advirtió que el vehículo no debía ser removido mientras el terreno permaneciera húmedo porque podía generar un daño mayor y señaló además que en el ingreso tradicional existía cartelería con indicaciones para circular a baja velocidad y la prohibición de ingresar cuando el sitio se encontraba con agua.
En esa inspección se observaron además surcos de entre 20 y 25 centímetros de profundidad y huellas de una motocicleta que se extendían por alrededor de 1.300 metros.
La policía y personal de Ambiente llegaron posteriormente al lugar y encontraron la camioneta rodeada de agua y en una zona pantanosa, por lo que se dispuso mantenerla bajo custodia hasta determinar la forma adecuada de retirarla sin agravar el daño.
Uno de los elementos centrales de la causa fue el informe técnico elaborado por especialistas de la Dirección de Patrimonio Cultural. El estudio concluyó que las huellas de la camioneta no representaban solamente una marca superficial o un impacto visual sino una modificación física del suelo y de su microtopografía.
La Hilux provocó 35,28 metros cuadrados de daño severo y otros 244,72 metros cuadrados de daño superficial, lo que llevó la superficie total afectada a 280 metros cuadrados. El mismo estudio determinó que la motocicleta que intentó auxiliar también produjo una afectación superficial de 50,3 metros cuadrados.
A partir de las mediciones realizadas en el terreno, los especialistas estimaron que la recuperación natural de las huellas podría demandar entre 50 y 80 años Para el juez, se trató de un daño de extrema gravedad sobre el patrimonio natural provincial.
La Justicia consideró que no fue simplemente un error de recorrido
Uno de los puntos centrales de la sentencia fue la forma en la que se produjo el ingreso. El juez consideró que no se trató de un hecho meramente accidental porque los involucrados conocían la zona, utilizaron una huella existente en el sector sur y evitaron el acceso donde se encontraba el control de Gendarmería.
Además, el intento posterior de sacar la camioneta con las escaleras metálicas agravó el escenario y obligó a la intervención de distintos organismos para evitar que la extracción provocara un daño todavía mayor.
La sentencia también sostuvo que ambos tuvieron participación en la conducta investigada y que el hecho de que Añó no manejara la camioneta no alcanzaba para excluir su responsabilidad. El juez tuvo especialmente en cuenta que ambos conocían la Pampa del Leoncito y que, según surge de sus propias declaraciones, habían visitado el lugar en numerosas oportunidades.
Las multas y qué pasará con el dinero
El Juzgado de Paz Letrado de Calingasta condenó a Añó y Abraham a pagar una multa de 15 sueldos del escalafón mínimo de la Administración Pública provincial.
Cada uno deberá abonar $4.387.320 por la infracción relacionada con el daño al patrimonio natural. Además, Abraham recibió otra multa de 200 unidades fiscales, equivalente a $456.800, por la infracción vinculada con el ingreso y la elusión del control de Gendarmería.
La resolución estableció que las multas deberán destinarse al patrimonio provincial y, particularmente, a la preservación de la Pampa del Leoncito.
También se autorizó finalmente la extracción de la Toyota Hilux bajo supervisión de Gendarmería, la Comisaría 33ª y personal de Ambiente El juez ordenó además que los organismos provinciales adopten medidas de restauración y prevención para evitar que vuelva a ocurrir una situación similar.