Milei también cargó contra el gobernador bonaerense Axel Kicillof, al que se refirió como “el enano soviético”. Lo acusó de haber convertido los Ingresos Brutos en “el impuesto del bruto” y de “destruir al corazón productivo del país”. Según el mandatario, la gestión provincial destina recursos “a políticas de género y pauta oficial, mientras las escuelas y hospitales se caen a pedazos”.
La defensa de su gestión
El jefe de Estado aprovechó el escenario para defender su programa económico. Aseguró que el país “tocó fondo en el primer trimestre de 2024” y que desde entonces comenzó una recuperación. “Hoy estamos en el máximo nivel de la serie, como en 2011, y con el máximo nivel de consumo”, afirmó.
También destacó avances en materia social: “En el país de los crueles liberales, donde nadie llega a fin de mes, hay seis millones de personas que no comían, que ahora comen porque salieron de la pobreza. Logramos sacar a dos millones de niños de esa situación”.
Con proyecciones a futuro, Milei afirmó que la economía argentina podría cuadruplicar su PBI en veinte años y “entrar al pelotón de países desarrollados en apenas una década”.
Agradecimientos y cierre
El presidente dedicó parte de su discurso a reconocer a los dirigentes de su espacio. Elogió a José Luis Espert como “vanguardista de la libertad” y a Karina Milei, “el Jefe”, por su rol en la organización nacional. También mencionó a Cristian Ritondo, Diego Santilli y al coordinador provincial Pareja por su aporte en el armado bonaerense.
Finalmente, llamó a militar la elección en todos los rincones de la provincia y en los distintos niveles de gobierno: “La Libertad Avanza o Argentina retrocede. Cada uno tiene que ir y hacer su tarea. Make Argentina Great Again”.
La perlita de la noche, un furcio.
Sin embargo, en el acto junto a Karina, Espert y otros referentes del partido, una frase del Presidente llamó la atención. Fue en respuesta al comentario de una persona del público, que hizo referencia al kirchnerismo. Milei respondió: “Están molestos porque les estamos afanando los choreos”.
Por Gabriel Rotter.