Además, el acusado utilizaba manipulaciones psicológicas para controlar a los chicos, diciéndoles frases como “Ustedes son muy lindas. Tienen lindo cuerpo. No parecen la edad que tienen”. En uno de los hechos más graves, obligó a una alumna a ver un video pornográfico bajo la amenaza de no permitirle izar la bandera si se negaba.
Con el fin de impedir que los alumnos denunciaran los abusos, Jofré les contó una historia sobre un maestro que fue malinterpretado y les pidió que no malinterpretaran sus abrazos. De esta manera, los chicos hicieron un pacto de silencio: “Si habla uno, hablamos todos”, y se comunicaban en clase mediante papeles donde confesaban lo ocurrido, según precisaron fuentes cercanas a la investigación a Diario Uno.
La situación comenzó a cambiar cuando una docente brindó una clase de Educación Sexual Integral (ESI), lo que motivó a los alumnos a revelar los abusos. Luego, la maestra realizó la denuncia de manera online, y así se inició una investigación penal.
Jofré intentó fugarse, pero la Policía lo arrestó en agosto del año pasado en Tierra del Fuego. Este jueves, al comenzar el juicio, admitió todos los cargos en su contra y la Justicia lo condenó por abuso sexual simple agravado por su condición de educador.