Qué cambia desde ahora
La reforma también introduce modificaciones para agilizar el comercio exterior. Entre ellas, habilita el reconocimiento por equivalencia de certificaciones sanitarias emitidas por países con sistemas de control aceptados por Argentina o con acuerdos de reciprocidad.
Además, establece que las actualizaciones del Código Alimentario Argentino deberán resolverse en un plazo máximo de 45 días hábiles y crea una Base Única de Datos administrada por el Senasa para centralizar la información sobre productos y establecimientos.
En el caso de las exportaciones, el nuevo esquema apunta a simplificar los trámites, ya que las certificaciones quedarán concentradas en un único organismo.
Mientras el Gobierno plantea que la reforma permitirá un sistema más eficiente y previsible, distintos especialistas expresaron reparos sobre algunos cambios incorporados por el decreto.
Uno de los puntos observados es el reconocimiento automático de certificaciones emitidas por otros países para determinados alimentos, ingredientes, aditivos y materiales en contacto con alimentos. Según profesionales del área de la nutrición, la medida podría implicar diferencias en los estándares de control sanitario aplicados por cada país.
También generó debate la modificación del régimen del carnet de manipulador de alimentos. Hasta ahora la capacitación debía renovarse cada tres años, mientras que con la nueva normativa el curso será obligatorio una única vez.
La implementación de la reforma será determinante para evaluar su impacto. Mientras el Gobierno apuesta a un esquema con menos burocracia, mayor integración comercial y controles centralizados en el Senasa, el desafío será sostener los niveles de fiscalización y garantizar que la simplificación administrativa no afecte los estándares de seguridad alimentaria.
El funcionamiento del nuevo sistema, la coordinación entre el Senasa y el Ministerio de Salud y la aplicación de los nuevos criterios para importaciones y controles serán algunos de los aspectos que seguirán de cerca tanto el sector productivo como los especialistas en salud pública.