A su vez, los agentes hallaron casi 300 gramos de ketamina y cristal MDMA, más de 70 pastillas de éxtasis y una cantidad aún no precisada de cocaína, material que será sometido a distintos peritajes para determinar su composición y origen.
La causa está radicada en el Juzgado Federal de San Isidro, a cargo de Lino Mirabelli, con intervención del fiscal Fernando Domínguez.
El expediente se inició al comienzo de la gestión de Javier Milei, cuando se detectó la presunta sustracción de equipamiento tecnológico de alto valor perteneciente a ARSAT. Sin embargo, durante el avance de la investigación surgieron nuevos elementos que ampliaron considerablemente el alcance del caso.
Según fuentes judiciales, el análisis de teléfonos celulares secuestrados permitió a los investigadores detectar indicios que motivaron la apertura de otras líneas de trabajo vinculadas a posibles irregularidades en contrataciones dentro de la empresa estatal.
A partir de esos hallazgos se ordenó una serie de entre 12 y 15 allanamientos simultáneos en distintos puntos del país. Uno de ellos tuvo lugar en el domicilio de Leal, donde apareció el dinero y las sustancias prohibidas.
Los investigadores remarcan que, hasta el momento, no existe una vinculación directa comprobada entre el robo de equipamiento que originó la causa y los elementos encontrados durante el procedimiento en Palermo.
Por ese motivo, una de las principales tareas judiciales será determinar si se trata de hechos independientes o si forman parte de una misma estructura investigada.
La Justicia también buscará establecer el origen de los fondos secuestrados, el destino de las sustancias encontradas y si existen conexiones con otras personas o posibles maniobras que aún permanecen bajo análisis.
Mientras tanto, la detención de Leal agrega una fuerte repercusión política a un expediente que ya dejó de centrarse únicamente en el robo de equipos tecnológicos y que ahora avanza sobre distintos frentes judiciales.