El Mellizo dispuso un trabajo de ataque contra defensa en el que cuatro futbolistas buscaban construir y definir y tres debían impedirlo. Les exigió que la pelota circulara con claridad y rapidez y, al ver que esto no ocurría, agarró la pelota y lanzó frente a uno de los grupos que trabajaba:"Cuando uno habla de velocidad no significa hacer cualquier pelotudez".El técnico entendió que la derrota del domingo con Lanús fue un punto de inflexión. Los tres empates con los que se inició su ciclo le habían dado cierto respaldo, sobre todo el que logró ante River, por el torneo, y ante Bolívar, por la Copa (el restante fue ante Racing) porque aunque, lejos de alcanzar el nivel de juego que pretende, encontró ciertas muestras de carácter que evaluó positivas de cara al futuro.