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Crearon una funda de celular para reducir las distracciones en clases

Combina una funda con jaula de Faraday y un cierre magnético, y ya fue probado durante 60 días en tres escuelas privadas con alrededor de 450 alumnos.

El uso del celular dentro del aula se convirtió en uno de los desafíos cotidianos para docentes, estudiantes y familias. Notificaciones, mensajes y la posibilidad permanente de mirar una pantalla pueden interrumpir una explicación o desplazar la atención de lo que sucede en clases.

A partir de esa situación nació NoDis, una empresa de Paraná, Entre Ríos, que desarrolló una funda individual para guardar el celular durante la jornada escolar sin que el alumno tenga que entregárselo a un docente ni dejarlo en un espacio común.

“Veía cuánto tiempo los chicos pasaban pendientes del celular y cómo los docentes tenían que interrumpir constantemente sus clases para decirles: ‘dejen el celular, guarden el celular, presten atención’”, explica Ornella Varisco, psicopedagoga y gerenta de NoDis.

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La propuesta, aclara, no parte de una mirada contraria a la tecnología. “No estamos en contra de la tecnología ni queremos quitarles el celular a los chicos. Creemos que la tecnología es parte de nuestra vida y que tenemos que aprender a utilizarla de manera responsable”, sostiene.

Cómo funciona la funda que bloquea las señales

El modelo actual tiene neopreno en el exterior, una jaula de Faraday en su interior y un cierre magnético reforzado mecánicamente. La jaula está diseñada para bloquear las señales de comunicación mientras el dispositivo permanece correctamente cerrado. Al finalizar la jornada, los alumnos utilizan una base específica para desbloquearla y recuperar el acceso normal al teléfono.

El sistema de apertura utiliza un imán de 15.000 gauss y, según sus desarrolladores, no puede abrirse simplemente acercándole un imán convencional. La empresa aclara, de todos modos, que no sería correcto afirmar que una funda física resulta imposible de romper o vulnerar bajo cualquier circunstancia.

El desarrollo llevó aproximadamente un año y atravesó distintos prototipos. Durante las primeras pruebas, incluso hubo estudiantes que lograron abrir o romper algunos modelos, una experiencia que el equipo utilizó para reforzar los materiales y modificar el mecanismo de cierre.

Otro aspecto contemplado son las emergencias. El alumno mantiene siempre el celular consigo y el sistema cuenta con una guía de implementación para que cada institución establezca cómo actuar cuando sea necesario acceder al dispositivo.

También se prevén excepciones para estudiantes que necesiten utilizarlo por motivos médicos, de accesibilidad u otras circunstancias particulares, que deben evaluarse junto con la escuela y la familia.

Qué ocurrió durante las primeras experiencias en escuelas

NoDis realizó experiencias piloto durante 60 días en tres instituciones educativas privadas, con una población aproximada de 450 estudiantes.

Según las encuestas realizadas por el propio proyecto durante esas pruebas, se registró una mejora del 45% en la atención durante las clases y una reducción del 35% en las interrupciones. Se trata de resultados informados por NoDis a partir de sus experiencias piloto.

Varisco también destaca cambios que, según cuenta, comenzaron a observar en los recreos. “Los chicos vuelven a conversar, a jugar entre ellos, a compartir momentos y a mirarse a la cara”, señala.

Para la psicopedagoga, la escuela no es solamente un espacio para aprender contenidos, sino también un ámbito en el que se desarrollan vínculos y habilidades sociales.

La aceptación tampoco fue inmediata. Algunos estudiantes se mostraron inicialmente reacios a guardar sus teléfonos, pero, según relata Varisco, con el tiempo comenzaron a incorporar el procedimiento como parte de la rutina escolar. Incluso alumnos que no formaban parte de las pruebas preguntaban cuándo podrían utilizar las fundas.

El proyecto también mantuvo reuniones con autoridades del Consejo General de Educación de Entre Ríos (CGE), donde presentó el sistema y las experiencias realizadas. Según NoDis, se analiza la posibilidad de desarrollar una nueva prueba piloto en una institución educativa de la provincia.

Menos pantalla no significa automáticamente más aprendizaje

Varisco insiste en que retirar temporalmente el acceso al celular no resuelve por sí solo los problemas educativos.

“No significa que, por guardar un teléfono, automáticamente un chico vaya a aprender más, sino que estamos creando un entorno en el que hay menos estímulos digitales compitiendo por su atención”, explica.

Desde su mirada psicopedagógica, también deberían acompañarse otros hábitos: lectura, juego, actividad física, descanso adecuado, conversaciones familiares y momentos compartidos sin pantallas.

Y agrega un aspecto que considera fundamental: el ejemplo de los adultos. “Es difícil pedirles a los chicos que dejen el celular si nosotros estamos permanentemente pendientes del nuestro”.

El objetivo, sostiene, no es que los estudiantes aprendan a vivir sin tecnología, sino que puedan utilizarla sin que desplace otras experiencias.

“El verdadero desafío no es que los chicos aprendan a vivir sin tecnología, sino que aprendan a vivir con ella sin perder la capacidad de conectarse con el mundo que tienen delante”.

Mientras continúa trabajando en la implementación escolar, NoDis también desarrolla una aplicación y un sistema de seguimiento que, en el futuro, podría generar una alerta en un dispositivo autorizado cuando una funda sea abierta durante la jornada. La compañía aclara que esa funcionalidad todavía se encuentra en desarrollo.

FUENTE: TN