Su armado no requiere grandes inversiones ni conocimientos técnicos, pero sí planificación. El Plan de Coordinación Federal ENOS, activado por el Ministerio de Seguridad Nacional a través de la AFE desde abril de 2026, anticipa meses de lluvias intensas e inundaciones, preparar este recurso resulta clave para garantizar una evacuación ordenada en caso de emergencia.
La AFE define qué debe contener una mochila de emergencia para un día completo
Según la guía oficial de kit de emergencias publicada por la AFE, la mochila debe incluir, como mínimo, los siguientes elementos:
- Documentación de toda la familia y de la vivienda, guardada en una bolsa plástica hermética para protegerla del agua.
- Botellas de agua suficientes para un día.
- Un botiquín de primeros auxilios.
- Un silbato para pedir ayuda.
- Fósforos y velas.
- Una linterna con pilas.
- Una libreta con teléfonos útiles de bomberos, policía y servicios de emergencia.
- Artículos de higiene como alcohol en gel y papel higiénico.
- Alimentos no perecederos para una jornada (enlatados, galletitas y barras de chocolate).
- Dinero en efectivo.
- Medicamentos recetados para quienes los necesiten.
- Abrigo y mantas.
- Llaves de la casa y del vehículo.
Cada uno de estos elementos cumple una función concreta: el silbato, por ejemplo, permite que los equipos de rescate localicen a personas en zonas de difícil acceso, mientras que el dinero en efectivo resulta indispensable cuando los sistemas electrónicos de pago dejan de funcionar por cortes de energía.
En los niveles de alerta naranja y roja por lluvias o tormentas, las recomendaciones de la AFE amplían el contenido de este kit con una radio a pilas y exigen que los celulares estén cargados con anticipación.
Un simulacro familiar permite detectar errores antes de una emergencia real
Tener la mochila armada es solo el primer paso. La AFE recomienda en su guía de kit de emergencias diseñar un plan familiar y practicarlo con todos los integrantes del hogar. El organismo aconseja ubicar el bolso en un lugar visible de la casa, accesible para todos, y asegurarse de que tanto adultos mayores como niños comprendan qué hacer en cada situación.
La agencia también propone realizar un simulacro doméstico: registrar el tiempo que tarda la familia desde el inicio de la evacuación hasta la llegada a la zona segura, sin corregir errores en el momento.
Una vez en el punto de encuentro, el ejercicio contempla una conversación para identificar fallas y mejorar la respuesta en una próxima oportunidad.
Esta preparación cobra urgencia cuando se observa el escenario actual. Carolina Meiriño, secretaria de Coordinación de Gabinete de Chaco, confirmó que 913 personas fueron trasladadas y 281 se autoevacuaron por la crecida de los ríos. Solo en Barranqueras, una ciudad pegada a la capital Resistencia, 251 vecinos debieron abandonar sus casas. La altura del Paraná en esa localidad alcanzó los 7,27 metros, muy por encima del límite de evacuación fijado en 6,50 metros, según datos de Prefectura Naval.
El fenómeno de El Niño anticipa meses de inestabilidad y refuerza la necesidad de preparación
El Plan de Coordinación Federal ENOS, según la información oficial de la AFE, articula el trabajo con las provincias, organismos nacionales y equipos de respuesta para anticipar escenarios de riesgo, monitorear las condiciones meteorológicas e hidrológicas y coordinar recursos ante posibles emergencias.
El fenómeno de El Niño, denominado técnicamente El Niño–Oscilación del Sur (ENOS), es un evento natural provocado por el calentamiento del océano Pacífico ecuatorial que modifica los patrones de lluvia y temperatura a escala global. Provoca lluvias por encima de lo normal en la Argentina, en especial en el noreste del país.
Los datos de la represa de Yacyretá confirman que la afluencia de agua duplica la media histórica. “Los caudales afluentes a Yacyretá se mantienen por encima de los valores promedios desde septiembre (37%) y en lo que va del mes de octubre (92%)”, indicó el informe difundido el miércoles. El mismo relevamiento anticipó precipitaciones de hasta 200 milímetros en el escenario más lluvioso frente a la cuenca del río Iguazú.
Con ese horizonte por delante, la mochila de emergencia deja de ser una precaución opcional y se convierte en una necesidad concreta para las familias de las zonas más expuestas.