Ayuno intermitente vs. dieta tradicional: qué revelan los estudios recientes
Un metaanálisis que revisó 22 ensayos clínicos con casi 2.000 adultos concluyó que el ayuno intermitente no es más eficaz que las dietas convencionales para perder peso. Aunque puede ser una alternativa válida, la evidencia actual no respalda que ofrezca ventajas significativas frente a la restricción calórica tradicional.
El ayuno intermitente se convirtió en una de las estrategias más populares para adelgazar en los últimos años. El método consiste en alternar períodos prolongados sin ingerir alimentos con ventanas de alimentación habitual. Algunas personas lo adoptan como estilo de vida para mantener el peso y mejorar su salud, mientras que otras lo utilizan con el objetivo específico de bajar de peso.
Sin embargo, una revisión científica reciente que analizó 22 estudios clínicos con cerca de 2.000 adultos concluyó que este enfoque no resulta más efectivo que las dietas convencionales para la pérdida de peso. El análisis incluyó diferentes modalidades de ayuno intermitente, como:
Ayuno en días alternos
Restricción de la alimentación durante determinadas horas del día
Esquemas combinados con reducción calórica
El seguimiento de los participantes se extendió hasta un año en algunos casos. Los resultados mostraron que la pérdida de peso fue moderada y similar entre quienes practicaron ayuno intermitente y quienes siguieron dietas tradicionales con restricción calórica. En términos clínicos, no se observaron diferencias relevantes en la reducción de peso ni en la mejora de la calidad de vida.
El debate sobre cuál es la mejor estrategia para adelgazar cobra relevancia en un escenario donde el sobrepeso y la obesidad siguen en crecimiento a nivel global. En las últimas décadas, las tasas de obesidad en adultos se han triplicado y actualmente miles de millones de personas presentan exceso de peso.
En este contexto, cualquier intervención que prometa resultados rápidos genera gran interés, especialmente cuando es impulsada por redes sociales y testimonios personales.
¿Entonces el ayuno no funciona?
El análisis no concluye que el ayuno intermitente no sirva para perder peso, sino que, con la evidencia disponible hasta ahora, no puede afirmarse que sea superior a una dieta hipocalórica convencional. Además, muchos de los estudios incluidos presentan limitaciones metodológicas y la mayoría fueron realizados en países de ingresos altos, lo que dificulta extrapolar los resultados a otras poblaciones.
También se advierte que podrían influir variables como la edad, el sexo y la presencia de enfermedades metabólicas, aspectos que requieren más investigación.
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Posibles beneficios metabólicos
Algunas investigaciones sugieren que el ayuno intermitente puede inducir un estado de cetosis nutricional, en el que el cuerpo utiliza grasa como fuente principal de energía. En ese proceso se producen cuerpos cetónicos, moléculas asociadas a efectos antioxidantes y antiinflamatorios.
Sin embargo, aunque estos mecanismos biológicos podrían tener beneficios, todavía no existe consenso suficiente para establecer recomendaciones generales.
Otras estrategias para bajar de peso
Diversos estudios comparativos han evaluado distintos abordajes, como:
Dieta hipocalórica tradicional
Dieta cetogénica
Ayuno en días alternos
Ayuno intermitente con ventanas horarias
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Algunos resultados sugieren que ciertos esquemas de ayuno o dietas cetogénicas pueden generar una mayor pérdida de peso en personas con obesidad. No obstante, la evidencia aún es variable y depende del diseño del estudio y del perfil de los participantes.
En términos prácticos, omitir una comida puede implicar una reducción aproximada de 500 calorías diarias, lo que contribuye al déficit energético necesario para adelgazar. Pero el principio fundamental sigue siendo el equilibrio entre calorías consumidas y calorías gastadas.
La importancia del acompañamiento profesional
Más allá del método elegido, los especialistas coinciden en que el abordaje del sobrepeso y la obesidad debe realizarse con supervisión profesional. No se trata solo de perder kilos, sino de lograr cambios sostenibles en el estilo de vida que favorezcan la salud a largo plazo.
El ayuno intermitente puede ser una alternativa válida para algunas personas, siempre que se adapte a sus condiciones individuales y no genere efectos adversos. Pero, según la evidencia actual, no es una solución superior ni mágica frente a las dietas tradicionales.
La conclusión es clara: ninguna estrategia funciona de manera universal. La clave sigue siendo la constancia, el control calórico y el acompañamiento adecuado.