Ricardo Infante, jugador del Pincha, hizo un golazo el 19 de septiembre de 1948 en el triunfo ante Rosario Central. La extraña definición sorprendió a todos en el estadio pero todavía no tenía un nombre de bautismo.La crónica de diario Clarín la describió así: “El centroforward ladeó hacia el globo que venía por su izquierda, hizo pie también con ese lado y, cruzando la derecha por detrás de la zurda, recibió el esférico con un puntín de extraña precisión. El cuero se elevó y, como por un tubo, fue andando camino de la red mientras el estadio contenía el aliento y luego explotaba en una ovación formidable. ‘Hay que ponerle un nombre a esta jugada’, dijo alguien. Y surgieron las propuestas: ‘El gol de la sobrada’, opinaron en alguna parte. ‘El gol de la tijera’, exclamó otro. Y un tercero, hincha al fin, sentenció: ‘¡El gol infante!... y se acabó la historia’, Dijo eso y se acabó también el partido”.