Un patrullero (con un hombre y una mujer policía) perseguía a dos jóvenes en la zona. Al llegar a donde estaba el adolescente intentaron aprehenderlo pero advirtieron que no se trataba de ninguno de los menores que buscaban y lo dejaron ir. Tres cuadras más adelante, volvió a cruzarse con el mismo patrullero pero esta vez no tuvo suerte. Los uniformados lo subieron y lo llevaron a la sede de seccional 23ª. En el camino, otro menor detenido le habría confesado a los policías que "él no era al segundo que estaban buscando" pero según relató la víctima: "La mujer policía lo apuntó y le dijo: vos no nos vas a venir a decir a nosotros lo que tenemos que hacer". “Yo llevaba el equipo (de fútbol) puesto porque estaba listo para jugar. Entre mis cosas, la camiseta de Roberval que una amiga (del jugador) me regaló. Le pedí a los efectivos que antes de que me metieran al calabozo, que me guardaran en otro lado las cosas pero entendieron mal”, contó el menor a sanjuan8.com. “Te crees que somos chorros, yo no valgo una camiseta”, le habría dicho el agente que le tomaba los datos, quien, según denunció, le propinó dos piñas en el tórax. El otro policía se puso atrás para que el menor no cayera al piso mientras el agente le pegaba y luego, lanzó otros golpes por la espalda tirándolo contra unos bancos. El menor aduce que los golpes le provocaron la pérdida de piezas dentarias y otros politraumatismos.