“Nos cancelaron el vuelo dos veces, estuvo suspendido y demorado. Terminamos llegando casi a las cinco de la mañana a Dallas y dormimos apenas una hora”, confesó Tinelli visiblemente fatigado pero con la camiseta argentina puesta.
El millonario olvido en Miami
El cansancio acumulado y el apuro le terminaron jugando una pésima pasada en la escala previa de su viaje. Marcelo reveló que, en medio del descontrol de los trasbordos, extravió todas sus pertenencias de valor en la ciudad de Miami.
“En el apuro por abordar, me dejé olvidada una maleta que me había regalado mi hija, que es de la marca oficial de la Selección. Ahí adentro tenía todos mis documentos, las tarjetas de crédito y el dinero en efectivo”, detalló.
A pesar de haber reaccionado a tiempo, la estricta seguridad aeroportuaria le impidió solucionar el problema: “La tripulación del avión me bloqueó y me impidió regresar a buscar la valija”.
Ante la encrucijada, el conductor decidió morder el polvo, dejar el trámite en manos de sus colaboradores y priorizar el ingreso al estadio con sus hijos.
El fútbol como una mesa familiar a 33
A pesar de tener los bolsillos vacíos, los documentos perdidos y la cara de trasnochado, Tinelli se mostró conmovido por los 33 de calor y la impresionante marea de hinchas argentinos que coparon Texas, donde además esperaba la llegada de sus hijas mayores, Juana y Candelaria.
“El fútbol siempre es familia, es una mesa grande. Me emociona mucho viajar con mis hijos, que esto sea un ritual que arranca justamente en el hogar. El cansancio no opaca nada”, reflexionó el conductor, quien entre risas aprovechó para pasarle un reclamo a la organización: “El otro día nos tocó ver el partido desde la popular, ¡hoy quiero una mejor ubicación!”, lanzó con humor.
De esta manera, el líder del stream deportivo de los lunes, miércoles y viernes a las 21:00 horas demostró que, cuando juega la Scaloni, no hay valija perdida ni falta de sueño que valga el precio de perderse la fiesta desde la tribuna.