Muchos nos quedamos con esa imagen de Lilita y los patitos en fila dentro de una glamorosa piscina. No es una foto fácil de olvidar, pero esta nueva versión de la Pato al agua tiene otra dimensión. Es una travesía en aguas profundas que puede terminar naufragando o hacerla llegar a buen puerto. A matar o morir repite la ex piba a quien quiera escucharla. Experimentada en zambullirse desde de distintas costas sin dudas esta vez es la experiencia más riesgosa que le tocó protagonizar.
Agarró la presidencia del PRO cuando era una brasa caliente. Le ganó una interna al aparato de su último partido político como otrora hiciera el ahijado de su padrino político el catamarqueño Vicente Saadi en el PJ. Ahora reponiéndose de lo inesperado, le ganó la parada por derecha, valga la paradoja, el último outsider de la política argenta. ¡A nadar contra la corriente se ha dicho!
La carrera electoral entró en fase promesas y carpetazos. Nada singular, por cierto. Lo importante es desgastar al rival más que resaltar las virtudes propias. La Argentina es tan compleja y contradictoria que nada es tan simple como se supone. Hace un año Juntos por el Cambio tenía todos los números en el bolsillo y hoy está tratando de entrar en segunda vuelta corriéndola de atrás. Bullrich sueña con repetir la epopeya de la remontada que se produjo en el 2019 aunque las circunstancias sean bien distintas a las actuales. Esta vez no cabe un Pichetto si está Melconian.
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El apoyo de Mauricio Macri pareciera no ser suficiente a su candidatura que cada día que pasa comprueba con sabor ciertamente amargo como se invirtieron los roles. La declaración del ex presidente que apuntaba a que Milei pudiera integrar una alianza anti Kirchnerista sacudió el tablero. Ésta impacto más que cuando Larreta habló de una posible alianza con Schiaretti. Por lo pronto logró que Macri mas o menos se involucre con la campaña.
El tsunami electoral de las PASO le llevó bastante tiempo para sobreponerse. En el camino se perdieron 4.113.557 de votos. Hasta les arrebató discurso, tanto que tuvieron que volver a su política tradicional apelar al anti Kirchnerismo. Para los tiempos económicos que corren puede sonar a poco para mejorar su situación electoral. Si se desmorona Bullrich las posibilidades que gane en primera vuelta Milei se fortalecen.
La buena noticia es que los radicales que están cerca de ella están ganando elecciones provinciales. A seguro se lo llevaron preso, pero es una señal auspiciosa. El tema es que mientras los radicales primero miran la institucionalidad o el republicanismo antes que papel del Estado, el espacio que lidera la candidata hace hincapié en las reformas que deben hacerse desde el Estado para crear las condiciones que atraigan inversiones. Liberalismo político y liberalismo económico dos miradas que se esforzaron en fundirse, pero no lo suficiente, de allí el desinfle del sector.
A partir de esas diferencias comenzó a surgir el clamor en Juntos por el Cambio de mostrar mayores coincidencias y volver apostar por el lema inicial de campaña; “si no es todo, es nada”. El objetivo a conquistar son los votos del libertario para adelantar casilleros.
Las exigencias son tantas que necesitan otro ritmo y otro tono. El tiempo se acaba. Las dinámicas provinciales se están resolviendo de otra manera. Esto lo viene entendiendo Marcelo Orrego sobre todo a partir de las primarias. Corre con la ventaja de haber ganado la gobernación antes del resultado adverso que cambio el eje de la coalición que integra.
Cada ascenso de los libertarios perjudica terriblemente a Juntos. Mientras tanto el gobernador electo aguarda desde la otra orilla deseando que las aguas no bajen turbias.
A partir de la noche del 22 de octubre empezaremos a saber los sanjuaninos qué es lo que va a hacer, cómo y con quien. No queda otra que esperar pesar de las ansiedades de variados sectores.