Si bien el incremento más reciente fue leve, el análisis en perspectiva muestra un escenario más marcado. A comienzos de marzo, los precios eran considerablemente más bajos: la nafta súper rondaba los $1880 y la Infinia cerca de los $1900.
En ese período, los aumentos acumulados superan el 10% en la súper y alcanzan más del 20% en los combustibles premium. En el gasoil, las subas también fueron importantes, con incrementos cercanos al 18% en el diésel común y superiores al 19% en su versión premium.
En el corto plazo, incluso se registraron leves variaciones a la baja en algunos segmentos, lo que generó una sensación de estabilidad momentánea. Sin embargo, la tendencia general sigue siendo alcista.
Un dato que sorprende: el consumo no cae
A pesar del impacto en el bolsillo, el consumo de combustibles en San Juan muestra un comportamiento particular. Según datos del sector, la provincia acumula cuatro meses consecutivos de crecimiento en las ventas.
En marzo, el expendio aumentó un 2,49% interanual, alcanzando un volumen de 19.486 metros cúbicos. Este dato contrasta con el escenario nacional, donde las ventas registraron una caída del 1,8% en el mismo período.
El fenómeno revela una dinámica local distinta: mientras en el país se retrae la demanda, en San Juan se sostiene e incluso crece, impulsada por la actividad económica y una leve recuperación del consumo.
Cambio en los hábitos de consumo
Otro aspecto que empieza a marcar tendencia es el cambio en las preferencias de los usuarios. Los combustibles premium ganan terreno frente a las opciones más económicas, en un contexto donde el uso del vehículo se ajusta, pero no se detiene.
El escenario deja una postal clara: los precios siguen en alza, pero la demanda resiste. En San Juan, al menos por ahora, el surtidor sigue teniendo movimiento, aunque cada carga pese un poco más en el bolsillo.