Días antes, Castellino ya había cuestionado la versión inicial que indicaba que su hijo se habría arrojado al canal por voluntad propia. En un posteo previo, sostuvo que Pablo le tenía miedo al agua y descartó esa posibilidad. “Eras incapaz de meterte a un canal… le tenías pánico. Me vienen a querer contar que te largaste por voluntad propia y encima con tu remerita puesta”, expresó.
Este viernes, fuentes judiciales confirmaron que Pablo no habría caído solo al canal, sino que habría sido empujado en medio de un juego por otros menores. A partir de esa información, la causa dejó la Justicia ordinaria y fue derivada al fuero de Menores.
Según la investigación, un testigo presencial declaró que en el lugar había cuatro chicos de entre 8 y 14 años, dos de ellos amigos de la víctima. De acuerdo al relato, los menores jugaban al borde del canal y se alentaban a tirarse al agua, pese a que no sabían nadar y manifestaban miedo. En ese marco, y entre gritos y empujones propios del juego, uno de los chicos empujó a Pablo, quien cayó al canal y fue arrastrado por la corriente.
El hecho ocurrió en la tarde del sábado 17, en un tramo del canal Benavídez que limita con el departamento Chimbas, una zona señalada por la velocidad del agua y la profundidad del cauce, condiciones que la convierten en un sector de alto riesgo.
El cuerpo de Pablo fue encontrado al día siguiente, el domingo 18, tras una intensa búsqueda de familiares, amigos y personal policial. La investigación continúa ahora bajo la órbita de la Justicia de Menores, mientras la familia insiste en que se esclarezcan las responsabilidades.