Silencio oficial y alarma en Ushuaia tras el arribo de un avión de EE.UU.
El aterrizaje de una aeronave del Departamento de Defensa de EE.UU. en Ushuaia, sin explicaciones oficiales, coincidió con la intervención del puerto y desató preocupación por el manejo de un área estratégica.
El arribo a Ushuaia de un avión perteneciente al Departamento de Defensa de Estados Unidos generó sorpresa y preocupación entre habitantes y autoridades locales, en un contexto marcado por la intervención del puerto fueguino dispuesta por el Gobierno nacional.
La aeronave había permanecido dos días en Buenos Aires y luego voló a la capital de Tierra del Fuego sin que trascendiera comunicación oficial del Gobierno nacional ni de los organismos argentinos de defensa encargados de autorizar este tipo de operaciones. Tampoco se difundieron detalles sobre el motivo del viaje ni sobre la identidad de las personas que viajaban a bordo.
Desde el ámbito provincial se aclaró que el gobierno de Tierra del Fuego no tuvo injerencia en el arribo del avión, ya que las autorizaciones para aeronaves oficiales extranjeras dependen de instancias nacionales, lo que impidió cualquier tipo de aval o rechazo por parte de la gestión de Gustavo Melella.
A la incertidumbre se sumó la información sobre el itinerario de otros dos aviones privados, que partieron desde San Fernando hacia Ushuaia, también sin datos públicos sobre su finalidad ni pasajeros, lo que incrementó el clima de inquietud en la provincia.
El episodio se dio en simultáneo con la intervención del Puerto de Ushuaia, una decisión adoptada por el Poder Ejecutivo Nacional mientras el presidente Javier Milei participaba en el Foro de Davos, donde mantuvo encuentros con líderes internacionales, entre ellos el presidente estadounidense Donald Trump. La coincidencia temporal alimentó especulaciones sobre el trasfondo político y estratégico de la medida.
La notificación formal a las autoridades fueguinas sobre la intervención se produjo en la madrugada del 21 de enero, minutos después de la medianoche, con presencia de fuerzas federales en las inmediaciones del puerto. Desde la provincia cuestionaron el hermetismo con el que se ejecutó la decisión y la falta de información previa.
El secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales de Tierra del Fuego, Andrés Dachary, advirtió públicamente que se trata de una medida que excede a la provincia y sienta un precedente para el resto del país. “Es una decisión unilateral que vulnera la autonomía provincial y pone en riesgo a todas las provincias”, sostuvo, al tiempo que vinculó la intervención con un alineamiento geopolítico del Gobierno nacional.
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En la misma línea, desde la Dirección Provincial de Puertos, su titular Roberto Murcia había alertado semanas atrás sobre auditorías y denuncias administrativas que, según señaló, fueron utilizadas como argumento para avanzar sobre la administración del puerto, uno de los más importantes del país en materia logística, turística y científica, además de ser clave para el acceso a la Antártida.
El Ejecutivo nacional justificó la intervención a partir de una denuncia contra una ley provincial que creaba un fondo para cubrir el déficit de la obra social estatal con recursos del superávit portuario. En ese marco, se dispuso que solo pudiera operar en el puerto un gremio específico, decisión que también fue cuestionada por las autoridades locales.
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Desde el gobierno fueguino difundieron un comunicado en el que expresaron su preocupación por las intencionalidades no explicitadas detrás de la intervención. “Se están instalando narrativas geopolíticas y económicas que exceden la realidad del puerto”, señalaron, y reclamaron explicaciones al Ejecutivo nacional.
El Puerto de Ushuaia es considerado un punto estratégico para la Argentina por su rol como puerta de entrada a la Antártida, su vinculación con el turismo internacional y su valor en términos de soberanía y defensa. En ese contexto, el arribo de una aeronave militar extranjera y el silencio oficial profundizaron las dudas y tensiones en una provincia que ya atraviesa un escenario de conflicto institucional y económico.
Un antecedente que genera suspicacia
La memoria histórica en la provincia es clara: la última vez que un avión militar de estas características aterrizó en la ciudad del canal Beagle, fue para trasladar al entonces jefe del Comando Sur de los EEUU, el Almirante Alvin Hosley. En un contexto global de creciente interés por la Antártida y el control de los pasos bioceánicos, la presencia de una aeronave que responde directamente a la estructura de mando en Washington no puede ser ignorada.