San Juan, junto con Mendoza, son las dos provincias con mayor amenaza sísmica del país, seguidas de algunas regiones del noroeste argentino y Tierra del Fuego.
Después de 40 años, el INPRES actualizó el mapa de peligrosidad sísmica. La conclusión es que todo el territorio argentino está sujeto a amenaza sísmica, en distintas escalas de peligrosidad.
El mapa contiene una estimación estadística de las aceleraciones o intensidades máximas de suelo que pueden ocurrir en cada punto de Argentina, medido en un intervalo de tiempo en años y una probabilidad de certeza.
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El nuevo mapa detectó ahora zonas con peligrosidad sísmica porque hay más monitoreos de la actividad, como la ciudad de Santiago del Estero, el oeste de Santa Cruz, el noroeste de San Luis, Bahía Blanca, las Islas Malvinas y Tierra del Fuego, la ciudad de La Plata y el Area Metropolitana de Buenos Aires.
También, contiene información sobre la magnitud máxima, profundidad e influencia de las diferentes zonas sísmicamente activas en Argentina, respecto de cada localidad.
Para cada punto del país se pueden obtener todos los cálculos de aceleraciones, espectros y períodos de recurrencia sísmica necesarios para confeccionar los códigos de construcción que requiere la ingeniería de estructuras.
El peor terremoto del país fue en San Juan
El 27 de octubre de 1894, el terremoto de mayor magnitud de la historia en Argentina, afectó el noroeste de San Juan, causó daños y víctimas en San Juan y La Rioja. Daños menores en Catamarca, Córdoba, San Luís y Mendoza. La intensidad máxima fue de IX en la escala Mercalli. Intensidad: IX Mercalli.
Hay que considerar que este mapa se calculó de tal manera que dos construcciones que están separadas 5 kilómetros entre sí, aún cuando pertenecen a una misma ciudad, pueden tener valores distintos de amenaza sísmica. "La potencia del sismo se relaciona también con la distancia a las fuentes sismogénicas más cercanas, y complica la comparación precisa entre localidades", explica el doctor Sánchez.
La actualización del Inpres ha permitido medir con precisión nuevas áreas del territorio. En el caso de Buenos Aires, el estudio revela que sigue siendo una provincia con poca sismicidad, aunque no significa que no puedan ocurrir sismos.