El accidente ocurrió durante la noche del 9 de septiembre, en una vivienda del barrio Teresa Calcuta, en Pocito. El niño se habría trepado al carro panchero utilizado por sus padres y, al caer sobre el recipiente que contenía agua hirviendo, terminó con una importante superficie del cuerpo afectada.
En un primer momento fue atendido en la provincia y se estableció que presentaba quemaduras de grado A-AB. Por la gravedad del cuadro, posteriormente fue trasladado a Buenos Aires para continuar el tratamiento en el Hospital Garrahan.
Desde entonces, el menor atravesó distintas etapas de atención especializada y permaneció con asistencia respiratoria debido a la complejidad de sus lesiones.
Ahora, la posibilidad de estar despierto, comunicarse con sus padres y respirar sin el respirador representa un nuevo paso dentro de una recuperación que todavía requiere cuidados intensivos.
Otro de los puntos que siguen de cerca los especialistas es su alimentación. Actualmente, el niño recibe el alimento mediante una bomba, un dispositivo médico que permite administrar la nutrición de manera controlada en pacientes que atraviesan cuadros complejos.
Los médicos evalúan comenzar próximamente con la alimentación por vía oral, una instancia que permitirá observar cómo responde su sistema digestivo y avanzar, de manera gradual, en su recuperación.
Por ahora, el cuadro continúa siendo delicado y el camino todavía es largo. Pero después de semanas marcadas por la gravedad de las quemaduras, los injertos y la asistencia respiratoria, la evolución de S.M. suma señales alentadoras para su familia, que permanece acompañándolo en Buenos Aires.