Con el tiempo, el maestro Benicio Bustos terminó de moldear una vocación que lo acompañaría durante toda su vida y que lo convertiría en una referencia obligada del cancionero cuyano. Aunque su talento era ampliamente reconocido, eligió desarrollar su actividad laboral en el Banco Hipotecario, una decisión que limitó la posibilidad de dedicarse profesionalmente a la música.
"Nunca tuve el valor suficiente para vivir de la música; es lamentable, pero cierto. A los 70 años ya cumplidos, no me voy a poner a pelear por un contrato o una actuación", había reconocido años atrás. Más allá de no haber vivido exclusivamente del arte, Sarasúa construyó una trayectoria respetada dentro del ambiente folclórico.
Fue integrante de la Academia de Folclore de Cuyo, colaborador y socio activo de la tradicional Peña La Tonada, compartió escenarios con destacados artistas regionales y participó en grabaciones junto a la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de San Juan.
En los últimos años también formó parte de proyectos que buscaron unir distintas generaciones de músicos sanjuaninos, entre ellos "San Juan por mi sangre", iniciativa impulsada por La Oveja Negra que reunió a referentes culturales de toda la provincia.
Tras conocerse la noticia, las redes sociales se llenaron de mensajes de despedida y recuerdos de quienes compartieron escenarios, peñas y encuentros culturales junto al cantor. Sus restos son velados en la Sala 5 de San José, ubicada en Salta 434 Sur. El sepelio se realizará este jueves a las 10:30 en el Cementerio Parque El Palmar.
Con su voz inconfundible, su compromiso con las raíces cuyanas y su permanente aporte a la cultura popular, Pepe Sarasúa dejó una huella imborrable en la historia musical de San Juan.