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Con el debido permiso voy a parafrasear al gran Oscar Parrilli, el gran Salieri de Cristina. Qué podemos agregar de este indestructible funcionario de estado que no se haya dicho. En este caso es una fuente de inspiración para dar comienzo a esta humilde crónica. Estamos todos con la mecha corta, por lo tanto debemos aceptar que nuestra democracia funciona como el perro del Ortelano.

La repetitiva discusión sobre el funcionamiento del Estado, que necesita gastar en relación a lo que genera y que no hay otra que el crecimiento, son las dos asignaturas pendientes que no logran ordenar la política ni para poner en marcha la economía. Sucede algo similar si intentamos comparar “la ley ómnibus” de Alberto Fernández y Javier Milei. Si le quitamos el componente regulador a la del actual presidente, en esencia son lo mismo. Salvo los votos. Para el primero fue sin tanto desgaste y a ojos cerrados.

La semana pasada, viendo trabajar a nuestros ilustres Diputados con la entrega y la vehemencia que lo estaban haciendo, nos ilusionamos con que a partir de ésta entrabamos en otra dimensión. ¡Y sí, logramos entrar en la dimensión desconocida!

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No solo tenemos los mismos problemas, si es que no se han agravado, y el Kg de Yerba Mate aumentó un 100%.

Antes de entrar en la comidilla de cómo le despedazaron el proyecto de ley al presidente Milei, se hace necesaria la siguiente aclaración. El principal problema de la Argentina no es su crisis económica. Es su incapacidad para tomar las decisiones correctas para tener una economía saludable. Es decir, antes de saber cómo arreglar la economía se necesita saber tomar decisiones.

Hay un nombre que por ahora es muy conocido en sus pagos, una imagen que apareció por las redes acompañada por una exuberante Señorita que lo ayudó en su popularidad, se llama Oscar Zago y es el presidente del bloque de Diputados de La Libertad Avanza. Después de la obtención de la media sanción en general de la Ley Mini Bus, tiró la frase: “Cedimos, no podemos mentir, pero no entregamos todo”. ¡Bien ahí Osky, siempre hay que encanutar algo!

Adonde trastabilló un poco, aunque nos cayó la ficha que había entrado a la casta sin pestañear, fue cuando manifestó que si es necesario, seguiremos discutiendo hasta mayo. Caramba. Cuatro meses en la Argentina son una eternidad. Uno se puede ir un par de años del país y volver y nada cambió. Si es cuestión de días, uno vuelve y se encuentra con otro país. En este caso, sería con otra Cámara de Diputados.

Plantear la reorganización de la Administración Publica Nacional no es joda. El martes, el diputado Zago lo vivió en carne propia. ¡Soldado que huye a tiempo sirve para otra batalla!

Milei arrancó su presidencia sin reparar, tal vez, en la relación de fuerza propia y la de sus adversarios. O que los profundos cambios que está proponiendo están obligados a ser discutidos institucionalmente. El acompañamiento recibido, de alguna manera funcionó como contrapeso a la idea de acorralar a la oposición. Sumado a las medidas económicas iniciales que ahondaron el deterioro económico-social que viene padeciendo una sociedad hastiada.

Estos datos forzaron su acercamiento a “la casta” para intentar darle sustentabilidad a sus proyectos. No alcanzaron. Se rechazaron las facultades delegadas más importantes que permitían desregular la economía.

Es necesario recordar que la mayoría del electorado que optó por Milei en el balotaje. con el 56% en primera vuelta, eligió a una mayoría de legisladores nacionales del peronismo y también, por gobernadores que ninguno de ellos es libertario.

La economía está que cruje. El ajuste predice una recesión fuerte, la inflación no da tregua, aunque desde el Gobierno afirmen que está bajando. El fantasma de una devaluación sigue acechando y, en todos los casos, cortar de cuajo la inflación es la prioridad de la administración Milei.

La falta de política es un problema para el actual Gobierno, lo que no quita es que se comience a diferenciar que una cosa es “la casta” (parte de la dirigencia política) y otra muy distinta la política como filosofía para modificar la realidad. Es cierto que terminar con los flagelos argentinos requiere de una práctica traumática y compleja. Más aún si no existe un rumbo definido. No se pasa de un Estado quebrado a uno eficiente por arte de magia y, encima, con el contexto de una sociedad declinante de décadas.

El hecho político de la semana lo protagonizó la Ministra Pettovello, con la decisión de enfrentar a los tres referentes de las organizaciones sociales con mayor incidencia en el campo social. El Gobierno, por ahora, ha preferido tomar otro camino, sin canal de diálogo. El peronismo K reconoce que la Ministra está avanzando en un terreno que sus antecesores más allá de los anuncios dados, no se atrevieron a tomar las medidas que sí está haciendo Pettovello. Que es terminar con la intermediación de los piqueteros en el otorgamiento de planes, auditar comedores y cambiar el envío de bolsones de comida por plata cargada en las tarjetas. Esto se da en un contexto de extrema sensibilidad social y que abarca un número considerable de compatriotas.

Atención con este tema en la visita de la comitiva oficial, en la que estará presente Pettovello, con el Papa Francisco este domingo. La cuestión de la ayuda alimentaria, “la intermediación de la pobreza” y los movimientos sociales, formarán parte del encuentro. Cuidado que pueden sorprender que se agreguen otras políticas que afectan a los sectores más pobres.

Por último, tanto políticos como economistas y analistas apuntan que el mes de marzo, con el arranque de las clases de por medio, será clave. Si para entonces la inflación no da señales que va camino a la baja, empieza otro partido y con otro reglamento.

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