Dentro de la camioneta viajaba una familia junto a un bebé, lo que elevó la preocupación en los primeros minutos posteriores al impacto. Sin embargo, al llegar al lugar, los equipos de emergencia constataron un dato determinante: el menor estaba correctamente sujeto en su silla de seguridad infantil.
Ese detalle fue trascendental. El sistema de retención absorbió gran parte de la energía del impacto y evitó que el bebé sufriera lesiones, pese a la magnitud del choque. El menor resultó completamente ileso.
En cuanto a los adultos, presentaron escoriaciones leves y un cuadro de shock producto de la situación vivida, pero ninguno requirió traslado por heridas de gravedad.
Personal policial y servicios de emergencia trabajaron en el lugar para asistir a los involucrados, ordenar el tránsito y retirar los vehículos dañados, mientras avanzan las pericias para determinar con precisión las circunstancias del hecho.
El episodio vuelve a poner en foco la importancia del uso correcto de los sistemas de retención infantil, un elemento que en este caso marcó la diferencia entre un susto y una tragedia.