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El hombre dijo que la joven le había causado una impresión particularmente positiva. La recordó siempre arreglada y orgullosa de su vínculo con Gendarmería.
“Una persona excelente, se sintió orgullosa de vestir un uniforme de Gendarmería Nacional, siempre arreglada, siempre una prestancia, una chica llena de pureza”, sostuvo Cruz durante la entrevista.
Según su relato, durante los primeros días esa fue la imagen que tuvo de Camila. Pero, de acuerdo con lo que contó, esa dinámica comenzó a modificarse cuando Rivero apareció en el complejo para pedir alojamiento.
“Eso fue hasta los días que apareció este hombre a pedirnos los servicios también de alojamiento”, explicó.
Cruz aseguró que, poco después, Camila le comunicó que se iría a vivir al mismo departamento que Rivero. A partir de entonces, dijo haber advertido un cambio en su comportamiento.
El propietario del complejo describió una modificación que, según su percepción, se daba incluso en pequeños gestos cotidianos. Recordó que al principio Camila lo saludaba con normalidad, de manera amable y mirándolo a los ojos. Con el paso de los días, aseguró, esa actitud dejó de ser la misma.
“Primero saludaba muy bien, muy amable, mirando a los ojos. Al último ya no”, contó.
Cruz dijo que la joven continuaba saludándolo, pero evitaba sostenerle la mirada. También aseguró que Rivero tenía una actitud que le llamaba la atención. “El tipo, el tal Rivero, se ponía nervioso, miraba para otro lado”, relató.
El testimonio no permite por sí solo establecer qué ocurría dentro de la pareja ni constituye una prueba sobre el femicidio. Sí aporta una mirada de alguien que tuvo contacto cotidiano con ambos y que, según explicó, comenzó a percibir diferencias en Camila después de que la pareja empezó a convivir.
Cruz también describió a Rivero como una persona “muy hermética”. Según contó, durante los aproximadamente 20 días que permaneció en el complejo, prácticamente no salía de la habitación.
“Había estado como 20 días, más o menos encerrado”, señaló.
El hombre explicó que Rivero atravesaba entonces una situación vinculada con su formación en Gendarmería y que su rutina se reducía prácticamente a recibir comida y volver a encerrarse.
“Salía solamente a recibir comida y entraba. Recibía la comida en la noche y entraba”, contó Cruz. Y agregó una imagen que quedó particularmente grabada en su memoria: “No salía ni a limpiar, no salía ni a tomar sol”.
El relato aparece ahora como parte de la reconstrucción humana de los días que precedieron al crimen de Camila, mientras la investigación judicial intenta establecer con precisión qué ocurrió aquella madrugada en Barreal.
Rivero permanece detenido con prisión preventiva por un año, imputado por el homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género. Durante la audiencia, el acusado dio su propia versión de lo ocurrido y sostuvo que Camila se habría provocado las heridas. Esa explicación es cuestionada por la Fiscalía a partir de los elementos reunidos hasta el momento.
Mientras tanto, los investigadores continúan incorporando testimonios, pericias y otros elementos para reconstruir la secuencia. Y en Barreal, quienes estuvieron cerca de la pareja empiezan a aportar sus propios recuerdos sobre cómo eran Camila y Rivero antes de que el crimen cambiara para siempre la historia de ambos.