Entre quienes participan del mercado laboral, 13,6 millones estaban ocupados y 1,2 millones desocupados durante el período analizado. La tasa de actividad fue del 48,9%, mientras que la tasa de empleo se ubicó en 45%.
Pero el desempleo no fue el único indicador que mostró mayor presión sobre el mercado laboral. El informe también reveló que el 30,8% de la población económicamente activa se encontraba bajo algún tipo de presión laboral.
Ese indicador contempla no solamente a quienes no tienen trabajo y buscan conseguirlo, sino también a los ocupados que buscan activamente otro empleo y a quienes, aun sin buscarlo, están disponibles para trabajar más horas. Un año atrás, esa proporción era del 30,5%.
Dentro de ese universo, los desocupados representaron el 7,9% de la PEA, mientras que los ocupados que buscaban otro empleo alcanzaron el 16,9%. Otro 6% correspondió a personas ocupadas que no buscaban activamente otro trabajo, pero estaban disponibles para ampliar su jornada.
Uno de los datos centrales del informe fue la incorporación de un apartado específico sobre la condición de formalidad del empleo.
Durante el segundo trimestre, la tasa de informalidad laboral se ubicó en 45%, mientras que la formalidad alcanzó el 54,9%. La informalidad aumentó 1 punto porcentual en comparación con el mismo trimestre de 2025, una variación que el INDEC consideró estadísticamente significativa.
La estructura del empleo también muestra una fuerte presencia del trabajo asalariado. Los asalariados representaron el 70,5% de los ocupados, unas 9,6 millones de personas. Dentro de ese grupo, el 62,1% tenía descuento jubilatorio, mientras que el 37,9% no contaba con ese aporte.
Los trabajadores no asalariados, en tanto, representaron el 29,5%, con unos 4 millones de personas.
La informalidad presenta diferencias marcadas según el sector. En el denominado sector formal, el 18,9% de los trabajadores se encontraba en condición informal, mientras que el 81,1% tenía un empleo formal.
En el sector hogares, en cambio, la informalidad alcanzó al 79,6% de los ocupados y solamente el 20,4% tenía un empleo formal. En el sector informal, la totalidad de los puestos relevados fue clasificada como informal.
Otro cambio se observó entre quienes trabajan por cuenta propia. Dentro del universo de trabajadores informales, los cuentapropistas pasaron de representar el 34,3% en el segundo trimestre de 2025 al 37,3% en el mismo período de 2026.
Los datos difundidos por el INDEC muestran así un mercado laboral atravesado por dos fenómenos simultáneos: un aumento del desempleo y una mayor participación del trabajo informal, mientras una proporción significativa de quienes ya tienen empleo continúa buscando otras oportunidades o más horas de trabajo.