Balacera en un allanamiento en el Embarcadero
Domingo 25 de Noviembre de 2018

Jefe del GERAS sobre la liberación de Navas: "Intentó matarme, estoy vivo de casualidad"

Diego Morales recibió dos disparos de parte del imputado en un allanamiento, uno en su mano y otro en el pecho. Su compañero Leonardo Arias continúa de licencia porque el proyectil le destruyó una de sus rodillas. A tres meses de la balacera en el Embarcadero, el juez determinó bajar la calificación de los delitos contra el acusado por lesiones leves y graves, sin prisión preventiva.

/// Por Bárbara Ardanaz


Esta semana el juez Pablo Flores, a cargo de la investigación de la balacera en el Embarcadero, tomó una determinación que generó polémica entre las autoridades de los distintos Poderes de la provincia. Resolvió cambiar de carátula la acusación de los dos efectivos del GERAS baleados por Alejandro Hugo Navas (54) por tentativa de homicidio a lesiones leves y graves con uso de arma de fuego. Esto provocó la indignación del ministro de Gobierno que aseguró que "hay gente que se viste de juez y le falta mucho". El jefe del grupo de elite de la Policía de San Juan, Diego Morales, –una de las víctimas del tirador- habló con sanjuan8.com al respecto y aseguró que Navas "no me quiso herir, intentó matarme, estoy vivo de casualidad".

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Eran las 8 del sábado 25 de agosto cuando el Grupo Especial de Rescate y Acciones de Seguridad se dispuso a realizar un allanamiento en la Jirafa Azul, ubicada en el Embarcadero del Dique de Ullum. Por orden del Segundo Juzgado de Instrucción –en ese momento a cargo del juez subrogante Eduardo Raed, ya que Pablo Flores estaba suspendido por la Corte- los efectivos fueron en búsqueda de un arsenal de armas que denunció el socio del implicado.


Estaba comenzando a amanecer y desde afuera se veía el interior de la vivienda. Al acercarse el grupo de elite, debieron enfrentarse a cerca de 15 perros que estaban en la propiedad, que intentaron evitar que ingresaran. Luego de alejarlos, el equipo ingresa a la casa y el primero en el orden de la fila gritó dos veces "¡Policía!", mientras que Morales, ubicado segundo, fue quien repitió el grito de identificación. Otros siete hombres ingresaron detrás de ellos.


El jefe se fue hacia un pasillo y vio allí lo que podría ser el sospechoso. En cuestión de milésimas de segundos recibió un disparo en su muñeca izquierda, provocando que cayera al suelo su arma. Giró hacia el sentido desde donde provino el proyectil y fue baleado otra vez, pero en el pecho. Afortunadamente, por protocolo tenía el chaleco antibalas. "Si me acertaba 3 centímetros más arriba, me daba en la garganta y el cuello y hoy sería otro el final que lamentar", subrayó Morales.


El tercer disparo fue directo contra la rodilla del sargento Leonardo Arias (43) y lo desplomó contra el piso "como si alguien le hubiese hecho una zancadilla". Todavía se preguntan los efectivos que realizaron el operativo cómo es posible que el cuarto proyectil que Navas disparó desde un revólver calibre 32 especial no le diera a ninguno y reventó un vidrio, siendo que estaban cada uno a muy corta distancia. Lo cierto es que los 4 disparos habrían sido disparados en menos de 5 segundos contra el grupo.


Luego de la balacera, Navas corrió hacia la habitación y allí, sentado en su cama, gritó "no me maten", según fuentes calificadas. Los efectivos tiraron una granada de irrupción (ruido) y detuvieron al sospechoso. Como resultado del operativo, los dos efectivos fueron hospitalizados e intervenidos quirúrgicamente.


A tres meses de la balacera, Arias aún no puede reincorporarse al grupo de elite. Va dos veces al día a rehabilitación, camina con muletas y aún no puede asentar el pie. Los médicos están evaluando realizarle una nueva intervención quirúrgica.


El jefe sufrió un estallido del radio de su mano izquierda con el disparo, por lo cual fue operado. Padece calambres en dos dedos, y la movilidad y fuerza de su mano está disminuida.


En estos días el juez interviniente resolvió bajar la calificación de Navas a lesiones leves (contra Arias) y graves (contra Morales) por uso con arma de fuego y por ser delitos excarcelables, quedó en libertad. "Esto nos ofende. Él (Navas) me pegó un tiro en el pecho, intentó matarme no herirme. Sólo estoy vivo por esas casualidades de la vida y porque Dios así lo quiso", confesó el jefe del grupo a este medio.


"Esto afecta a nuestra familia, están asustados porque salió de la cárcel un hombre que nos intentó matar y debemos hacerles entender que todo está bien, que no pasará a mayores", expresó con angustia.


Pese a la resolución judicial, Morales enfoca sus esfuerzos en su trabajo como jefe del grupo de elite de la Policía. "Quiero recuperar el nivel de entrenamiento que tenía antes y seguir con mi rutina. Tengo que seguir adelante, necesito hacerlo, no me puedo quedar con esto que pasó", destacó.

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