Bajó el ritmo, no el problema: cuánto se necesita para no ser pobre
Mientras la inflación volvió a acelerarse en marzo, las canastas básicas subieron menos. Aun así, una familia necesitó más de $1,4 millones para no caer en la pobreza.
En un escenario económico que sigue siendo complejo, marzo dejó una señal mixta: mientras la inflación volvió a acelerarse, el costo de las canastas básicas mostró una desaceleración en su ritmo de aumento. Sin embargo, el alivio es más estadístico que real.
Los números, sin embargo, siguen siendo elevados. Para no caer en la indigencia, una familia tipo necesitó en marzo $658.010,93. En tanto, para no ser considerada pobre, ese mismo hogar debió contar con al menos $1.434.463,81, una cifra que continúa tensionando los ingresos.
El dato contrasta con el comportamiento general de los precios. La inflación de marzo fue del 3,4%, por encima del mes anterior, impulsada principalmente por aumentos en tarifas, transporte y educación. Es decir, mientras algunos precios clave desaceleraron, otros rubros regulados volvieron a presionar el índice general.
En términos acumulados, la dinámica tampoco da respiro. En el primer trimestre del año, la canasta básica total subió 9,6% y la alimentaria 11,6%, ubicándose incluso por encima de la inflación general, que fue del 9,4%.
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El impacto varía según el tipo de hogar. Una familia de tres integrantes necesitó más de $1.142.000 para no ser pobre, mientras que una de cinco superó los $1.500.000. La estructura de gastos sigue marcada por el peso de los alimentos, aunque en marzo ese rubro mostró una leve moderación.
Desde lo técnico, la canasta alimentaria se construye en base a requerimientos nutricionales mínimos y hábitos de consumo relevados en encuestas oficiales, mientras que la total incorpora otros gastos esenciales como transporte, salud y educación.
En ese marco, la desaceleración de marzo aparece como un dato puntual dentro de una tendencia que aún no logra consolidarse. El problema de fondo sigue intacto: los ingresos corren desde atrás y el costo de vida continúa en niveles elevados, incluso cuando el ritmo de aumento muestra una leve pausa.