Las dificultades del lugar también condicionaron el operativo. El acceso terrestre demandó varias horas y fue necesario coordinar sobrevuelos para localizar con precisión la aeronave, cuyo último contacto había sido registrado a las 10:26, cuando volaba a unos 3.724 pies de altitud y a una velocidad cercana a los 81 kilómetros por hora.
El paraje donde ocurrió el siniestro forma parte del sector norte de Ischigualasto y es conocido como Los Arrieros, un lugar atravesado por antiguos senderos utilizados hace más de dos siglos para el traslado de ganado entre San Juan y La Rioja.
Precisamente por ese valor patrimonial, en los últimos años se impulsó el desarrollo de la denominada Ruta de Los Arrieros, un recorrido pensado para ampliar la oferta turística del parque y poner en valor esos antiguos caminos históricos.
Mientras continúan las tareas en el lugar, la investigación quedó en manos de la Junta de Seguridad en el Transporte (JST), organismo nacional encargado de esclarecer accidentes aéreos.
Los especialistas analizarán distintos aspectos antes de determinar qué ocurrió: las condiciones meteorológicas, el estado técnico del helicóptero, el plan de vuelo, el peso de la aeronave y toda la información que pueda ayudar a reconstruir los últimos minutos del Bell 412.
El escenario donde ocurrió el accidente, marcado por su aislamiento y compleja geografía, será uno de los elementos centrales para comprender cómo se desarrolló una tragedia que enluta a San Juan y al sistema de combate de incendios forestales del país.