El tribunal —integrado por Alberto Caballero, Flavia Allende y Eugenio Barbera— dio por probado que los abusos ocurrieron durante agosto de 2024, en el fondo de una vivienda familiar donde el hombre residía. La víctima, una adolescente, había ido a visitarlo cuando se produjeron los primeros episodios.
Según la reconstrucción, el acusado se aprovechó de una situación de vulnerabilidad y los ataques se repitieron en más de una ocasión. También se valoraron elementos como intentos de manipulación y silenciamiento hacia la menor.
Antes de escuchar la sentencia, el imputado habló ante los jueces y volvió a declararse inocente. Pese a eso, el tribunal consideró contundentes las pruebas reunidas durante el proceso, especialmente el testimonio de la víctima y las pericias realizadas.
El fallo deja un dato central: hubo condena y reconocimiento de los hechos, pero el cambio de criterio en la calificación terminó impactando directamente en la cantidad de años de prisión.
El hombre continuará detenido en el Servicio Penitenciario Provincial, donde ya se encontraba bajo prisión preventiva.