Pero el escenario también le dio un significado especial al triunfo. El Zonda era un circuito que Carabajal no conocía y que, por sus características, exigía mucho más que velocidad.
Antes de subirse al auto de carrera, incluso buscó familiarizarse con el trazado de una manera poco habitual: el viernes consiguió un auto particular prestado y salió a recorrerlo para llegar con alguna referencia al fin de semana.
“Senté el freno dos vueltas y ya la tercera vuelta que hice a fondo ya me metí ahí tercero, a muy poquito”, recordó. “Senté el freno dos vueltas y ya la tercera vuelta que hice a fondo ya me metí ahí tercero, a muy poquito”, recordó.
Esa rápida adaptación terminó siendo una de las claves de un fin de semana en el que había sido protagonista desde las primeras actividades.
Para Carabajal, El Zonda es de esos circuitos que todavía conservan una esencia distinta. “Para mí es de la vieja escuela, porque son esos circuitos muy técnicos que no podés tener errores, que tenés que ir concentrado todas las vueltas y que para mí los mejores pilotos por ahí se destacan un poco más”, explicó.
Y justamente ahí estuvo uno de los desafíos. En la pista sanjuanina no solamente debía aprender un trazado desconocido, sino también enfrentarse a pilotos con mucha más experiencia dentro de la categoría. Sin embargo, el chaqueño ya había recibido señales de que la victoria podía estar cerca.
“No fue en esta carrera que por ahí me di cuenta que podía ganar. Ya cuando debuté, la primera carrera estuve siempre entre los cuatro mejores el fin de semana; ya en la segunda carrera había salido segundo con una buena carrera”, relató.
La diferencia, esta vez, estuvo en que todo terminó encajando.
Carabajal avanzó rápidamente durante la final y, cuando consiguió superar a Matías Rodríguez, entendió que tenía una oportunidad concreta.
“Cuando me lo pude pasar a Matías dije, bueno, listo. Para mí ya estaba, porque sabía que tenía un auto que iba bien y que no iba a ser fácil que me puedan pasar”, contó.
A partir de ahí cambió la manera de correr. Con una diferencia a su favor, dejó de buscar constantemente el límite y empezó a administrar la carrera.
“Cuando hice un poquito de diferencia me dediqué a tratar de hacer el mismo tiempo y obviamente de disfrutar de manejar un buen auto en un circuito hermoso como El Zonda”, explicó.
Ese disfrute tuvo que convivir con una carrera exigente desde lo físico y lo mecánico. El intenso calor de San Juan obligó a prestar especial atención a los frenos, que comenzaron a levantar mucha temperatura, mientras que el neumático delantero derecho sufría especialmente en el sector del carrusel.
“Sabía que tenía que administrar eso”, explicó Carabajal. Por eso comenzó a cuidar especialmente los dos frenajes más fuertes del circuito y a dosificar el uso del freno en determinados sectores. Desde el box, además, el equipo le iba dando información permanente sobre las diferencias y el ritmo de sus rivales.
Aunque los ingenieros le pedían principalmente que cuidara los neumáticos, arriba del auto Carabajal tenía otra preocupación. “Lo que más sentía que tenía que cuidar eran los frenos por la temperatura”, contó.
La estrategia funcionó. El Volkswagen Nivus respondió durante toda la final y el chaqueño pudo sostener el ritmo hasta recibir la bandera a cuadros. Recién entonces apareció la emoción.
“Ganar por primera vez y encima en ese circuito y con la cantidad de gente que había... creo que si había una carrera para elegir para ganar era esa”, dijo. “Ganar por primera vez y encima en ese circuito y con la cantidad de gente que había... creo que si había una carrera para elegir para ganar era esa”, dijo.
La victoria tuvo además un significado especial para Chaco. Con su triunfo, Carabajal cortó una espera de casi 12 años para que un piloto de esa provincia volviera a ganar en el TC2000. El antecedente anterior había sido Matías Muñoz Marchesi, quien también había conseguido su victoria en El Zonda el 5 de octubre de 2014, en una recordada definición frente a Leonel Pernía.
El propio Carabajal se enteró del dato después del podio. “Los chicos de la categoría me comentaron ese dato y no me habían dicho que la última victoria hubiera sido en el Zonda. Y yo ahí le dije: ‘Encima la última fue acá también’”, relató.
La coincidencia terminó de darle una dimensión diferente al triunfo. “Sé que a los chaqueños nos trata bien el trazado y bueno, lindo poder darle una victoria más a mi provincia después de tanto tiempo”, sostuvo.
Una victoria que no cambia el objetivo
Aunque el triunfo pueda modificar la expectativa alrededor de su nombre, Carabajal asegura que su objetivo personal no cambió. Su llegada al campeonato fue tardía y acumula menos carreras que sus principales rivales, por lo que entiende que la pelea por el título es difícil.
Eso no significa bajar la vara. “Mi objetivo en el que me incorporé a la categoría era andar lo mejor que pueda, sumar podios, sumar victorias y es lo que quiero seguir haciendo acá a fin de año”, explicó.
El chaqueño incluso se anima a mirar un poco más arriba y apunta a cerrar el campeonato entre los protagonistas. Tras la fecha de San Juan quedó sexto en el campeonato con 73 puntos. “Creo que por ahí llegamos al subcampeonato. Así que vamos a apuntar a eso”, afirmó.
La particularidad es que el festejo duró poco. Apenas regresó a su casa, el piloto ya empezó a ocuparse de lo que viene. La victoria, además de ser un logro deportivo, puede abrirle nuevas puertas pensando en la continuidad de su carrera.
“Ayer llegué a mi casa a a la noche y a las dos horas ya tenía un mensaje de una persona con la cual venimos trabajando con algunas cosas para el año que viene”, contó.
A la mañana siguiente, el teléfono volvió a sonar. “A las 8 de la mañana ya tenía llamado también con cosas de ese ámbito. Entonces uno nunca para de trabajar, por más que quieras disfrutar”, relató.
La celebración, entonces, convive rápidamente con la planificación. Carabajal sabe que una victoria en el TC2000 también es una oportunidad para mostrar lo que puede hacer dentro de una categoría en la que recién empieza a construir su camino.
Mientras tanto, la próxima fecha ya aparece en el horizonte. El calendario llevará al TC2000 nuevamente a Toay, La Pampa, un circuito que Carabajal ya conoce y donde asegura que el equipo también mostró un buen rendimiento.
El desafío será comprobar si lo ocurrido en El Zonda fue solamente una tarde perfecta o el comienzo de una etapa distinta para el joven chaqueño. Por ahora, la respuesta está en sus propias palabras: “Siempre trabajando para seguir de esta manera”.
Por Gabriel Rotter.