De acuerdo con la investigación, la niña tenía 13 años al momento de la intervención y los hechos habían comenzado cuando tenía 9. La acusación contra su madre estableció que la mujer facilitaba el ingreso de hombres al domicilio y permitía que mantuvieran conductas sexuales con su hija a cambio de dinero, drogas u otros elementos.
Pero detrás de la investigación penal hubo también una decisión de una adulta que escuchó a la niña y decidió denunciar.
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La denuncia y la protección
A partir de la intervención de la Justicia, la Dirección de Niñez dispuso una medida de protección para la menor. Actualmente permanece al cuidado de familiares o personas vinculadas a su entorno familiar.
Mallea señaló que la niña no declaró durante el juicio abreviado en el que su madre fue condenada. La investigación se apoyó en otros elementos incorporados a la causa, entre ellos los informes médicos y periciales.
El fiscal también indicó que la menor continúa acompañada por profesionales y que las personas que actualmente están a su cuidado informaron que se encuentra bien.
La denuncia de la madrina permitió que una situación que permanecía dentro del ámbito familiar llegara a conocimiento de los organismos judiciales. Desde allí, además de avanzar contra la madre, se abrió otra línea de investigación que todavía no terminó: identificar a los hombres que habrían concurrido al domicilio y determinar su responsabilidad.
Según Mallea, se estima que podrían haber sido tres o cuatro durante el período investigado, aunque todavía no se pudo establecer quiénes son ni si se trató siempre de las mismas personas.
La condena a la madre resolvió una parte de la causa. La otra continúa abierta. Y en el origen de esa investigación aparece una mujer que escuchó a una niña, tomó su relato y decidió denunciar.