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Scaloni tuvo que improvisar en plena final: agotó los cambios para sostener a Argentina

La final del Mundial 2026 obligó a Lionel Scaloni a modificar por completo el equipo. Las lesiones de Lisandro Martínez y Cristian Romero alteraron el plan inicial y el entrenador agotó todas las variantes para mantener con vida a la Selección frente a España.

La final del Mundial 2026 terminó convirtiéndose en un verdadero rompecabezas para Lionel Scaloni. Mucho antes del cierre del partido, el entrenador argentino ya había utilizado los cinco cambios disponibles, obligado por las lesiones de dos piezas fundamentales de la defensa y por la necesidad de refrescar un equipo que realizó un enorme desgaste físico frente a España.

El primer golpe llegó sobre el final del primer tiempo. A los 43 minutos, Lisandro Martínez sintió una molestia muscular luego de una infracción sobre Mikel Oyarzabal y no pudo continuar en el partido.

El defensor, uno de los puntos más altos de la Scaloneta durante el Mundial, dejó la cancha con visibles gestos de dolor y fue reemplazado por Nicolás Otamendi, quien ingresó para sostener la última línea en un momento clave de la final.

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Sin embargo, el panorama empeoró en el complemento.

Apenas comenzada la segunda mitad, Cristian "Cuti" Romero también acusó una molestia física y debió abandonar el encuentro. Scaloni volvió a mover el banco y envió a la cancha a Facundo Medina, modificando por completo la zaga central con la que Argentina había iniciado la final.

Con los dos defensores titulares fuera del partido, el entrenador debió reconstruir la defensa en plena definición del Mundial.

En el entretiempo, Scaloni ya había decidido el ingreso de Leandro Paredes por Nicolás González, buscando recuperar el control del mediocampo frente al dominio español.

Más adelante también apostó por Nahuel Molina, quien reemplazó a Gonzalo Montiel para renovar el lateral derecho, mientras que Giuliano Simeone ingresó por Rodrigo De Paul, en una modificación destinada a aportar piernas frescas para la presión y las transiciones.

Con esos movimientos, el entrenador agotó todas las ventanas de cambios disponibles, una muestra del enorme desgaste físico que exigió una final disputada al máximo ritmo.

El plan original del técnico argentino contemplaba un partido largo, con intensidad y alternativas desde el banco. Sin embargo, las lesiones de Lisandro Martínez y Cristian Romero modificaron completamente el escenario.

Lo que inicialmente era una estrategia táctica terminó convirtiéndose en una necesidad. Scaloni debió reorganizar la defensa sobre la marcha, refrescar el mediocampo y encontrar nuevas respuestas para sostener a un equipo que peleó cada pelota frente a una España que mantuvo su apuesta por la posesión.

La final no solo puso a prueba el talento de los futbolistas, sino también la capacidad de reacción del cuerpo técnico argentino, obligado a reinventar el equipo en pleno partido más importante del Mundial.

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