Como si eso fuera poco, antes del descanso también estrelló un tiro libre en el palo, mientras la Albiceleste se marchaba al entretiempo en desventaja.
El panorama se complicó todavía más en el complemento, cuando Egipto volvió a golpear y parecía dejar a la Selección al borde de la eliminación. Sin embargo, el equipo reaccionó con una remontada memorable.
Cristian Romero descontó, Messi apareció para marcar el 2-2 a diez minutos del final y, ya en tiempo de descuento, Enzo Fernández convirtió el 3-2 que desató el festejo argentino y selló la clasificación a los cuartos de final.
Después de un partido cargado de frustraciones y alivio, el rosarino no pudo ocultar sus sentimientos. Rodeado por sus compañeros y mientras todo el plantel celebraba el triunfo, las cámaras captaron al capitán visiblemente emocionado y con lágrimas en los ojos.
La imagen reflejó el peso de un encuentro que tuvo de todo para el vigente campeón del mundo: un penal fallado, un gol decisivo de su máxima figura y una remontada agónica que mantuvo vivo el sueño del bicampeonato.
Ahora, Argentina espera por su próximo rival, que saldrá del cruce entre Colombia y Suiza, con el objetivo de seguir avanzando en el Mundial 2026 y defender la corona conseguida en Qatar cuatro años atrás.