En ese marco, comienza a proyectarse un posible escenario técnico a futuro. Con resultados positivos, respaldo popular y conocimiento interno del club, Schiapparelli se posiciona como una alternativa concreta para asumir de manera formal. Ya no solo como una solución de emergencia, sino como una opción de continuidad en un contexto donde la estabilidad aparece como un valor.
El propio entrenador, sin embargo, mantiene la cautela. “Estoy a disposición de lo que digan los dirigentes”, expresó tras el partido, dejando en claro que su continuidad dependerá de la decisión institucional. Su postura refleja alineamiento con la estructura del club, pero también evidencia que el escenario está abierto.
Desde la dirigencia, el presidente Jorge Miadosqui dejó entrever que la posibilidad no está descartada, aunque la condicionó a cuestiones estructurales. El principal obstáculo no es futbolístico, sino organizativo: Schiapparelli también tiene responsabilidades en la coordinación de Reserva e Inferiores, un esquema que debería reconfigurarse en caso de confirmarse su continuidad como DT.
En ese equilibrio entre resultados, gestión y contexto institucional, San Martín empieza a delinear un posible camino. El antecedente de Raúl Antuña —quien también asumió como interino y terminó consolidándose— aparece como referencia cercana y alimenta la expectativa de repetir un proceso similar.
Por ahora, el “Gringo” volvió a responder en un momento crítico. Lo hizo con triunfos, pero también con una mejora visible en el funcionamiento y el ánimo del equipo. En ese punto, su figura deja de ser solo un parche y comienza a encajar como una pieza posible dentro de un proyecto más amplio.