SAQUES, CAMBIOS, ATENCIÓN MÉDICA
Una de las novedades más importantes estará vinculada a las reanudaciones del juego. En los saques de banda, cuando un árbitro considere que existe una demora deliberada, iniciará una cuenta regresiva de cinco segundos. Si el equipo no ejecuta el saque dentro de ese plazo, la posesión pasará automáticamente al rival.
La misma lógica se aplicará a los saques de arco, aunque con una sanción más severa. En caso de exceder el tiempo permitido, el árbitro otorgará un tiro de esquina al equipo contrario.
Las sustituciones también tendrán nuevas exigencias. El futbolista reemplazado dispondrá de diez segundos para abandonar el terreno de juego. Si supera ese límite, el ingreso de su sustituto se retrasará hasta la siguiente interrupción del partido, siempre después de un minuto de juego, por lo que el equipo deberá actuar temporalmente con un jugador menos.
En cuanto a la atención médica, se mantendrá la obligación de permanecer fuera del campo durante un minuto cuando un jugador reciba asistencia y el encuentro sea detenido por esa situación, salvo en las excepciones previstas por el reglamento.
NUEVOS ALCANCES DEL VAR
Otra de las modificaciones relevantes involucra a la tecnología de asistencia arbitral. El VAR podrá intervenir en acciones que hasta ahora no estaban contempladas para revisión. Entre ellas se encuentran las segundas tarjetas amarillas que deriven en expulsión cuando exista un error claro y evidente por parte del árbitro.
También podrá revisar la concesión incorrecta de tiros de esquina, siempre que la corrección pueda realizarse de manera rápida y antes de la ejecución de la jugada.
SANCIONES DISCIPLINARIAS Y LIMPIEZA DE AMARILLAS
La FIFA endurecerá además los criterios disciplinarios para determinadas conductas dentro del campo de juego. Los futbolistas que se cubran la boca con la mano, el brazo o la camiseta durante una confrontación con un rival podrán recibir tarjeta roja si el árbitro interpreta que la acción constituye una conducta antideportiva.
Asimismo, podrán ser expulsados los jugadores que abandonen el terreno de juego en señal de protesta por una decisión arbitral. La medida también alcanzará a integrantes de los cuerpos técnicos que promuevan este tipo de comportamientos. En los casos más graves, si una protesta colectiva provoca la suspensión de un partido, el equipo responsable podrá perder el encuentro por incomparecencia.
Por otra parte, el nuevo formato de 48 selecciones llevó a modificar el sistema de acumulación de tarjetas amarillas. Todas las amonestaciones quedarán anuladas al finalizar la fase de grupos y volverán a limpiarse una vez concluidos los cuartos de final. De esta manera, los futbolistas podrán disputar los octavos y las semifinales sin riesgo de suspensión por acumulación.
Además, cuando las condiciones climáticas lo requieran, los árbitros podrán disponer pausas de hidratación, habitualmente previstas alrededor del minuto 22 de cada tiempo, aunque sujetas a las necesidades específicas de cada encuentro.