Más allá del descenso, los hinchas del conjunto de Mataderos, que le dieron un marco imponente a su estadio, desataron una fiesta en el comienzo del segundo tiempo (el partido estuvo detenido siete minutos por los juegos artificiales) y la continuaron desde el segundo gol hasta el pitazo final del árbitro Sergio Pezzotta.Pero antes hubo un cotejo y en el inicio del encuentro mostró a un Chicago, que jugó con un 4-3-3, nervioso, algo impreciso, pero obsesionado con el arco rival.Así, en ese lapso, Quilmes, que apostó por un 4-3-1-2 flexible, fue levemente superior, al menos en el manejo de la pelota.Sin embargo fue el equipo de Mataderos el que se puso en ventaja, a los 9 minutos, con el gol de cabeza de Gagliardi.A partir de ese momento Chicago se adueñó de campo y balón, ganó en juego e intensidad, y hasta generó las chances más claras, pero no las tradujo en el marcador, pese a la endeblez defensiva de su adversario.Entonces, sobre los 40 minutos, una linda jugada de Alexis Canelo derivó en el gol de Braña, cuando Quilmes jugaba con diez jugadores por la expulsión de Uglessich, a los 35m.El segundo tiempo tuvo un desarrollo parejo, aunque Chicago fue un poco más profundo: primero Sebastián Grazzini exigió a Walter Benítez (23m.) y luego Carrasco (en posición adelantada) puso el 2-1 (29m.).Así el equipo de Forestello hizo lo que debía, ganar, pero no recibió la ayuda ni de Belgrano (1-1 ante Huracán) ni de Argentinos (0-0 frente a Temperley) y finalmente se fue al descenso.