El fin de semana largo de Semana Santa dejó dos hechos delictivos con pérdidas que superan ampliamente los 80 millones de pesos y modalidades que evidencian planificación y, en uno de los casos, posible uso de tecnología moderna.
El primero de los episodios ocurrió el sábado por la noche en Capital, en la zona de calle Salta y Mariano Moreno. Allí, un hombre sufrió el robo de aproximadamente 60 millones de pesos en efectivo, además de tarjetas y otros valores que había dejado dentro de su camioneta estacionada frente a su domicilio. El hecho fue advertido cerca de las 23 horas, cuando regresó al vehículo y se encontró con que no quedaba nada.
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Lo que más desconcertó tanto a la víctima como a la policia, fue un detalle clave: la camioneta no presentaba signos de haber sido forzada. Esa situación abrió rápidamente una hipótesis que gana fuerza en la causa, vinculada al uso de inhibidores de señal. Se trata de dispositivos que bloquean el cierre centralizado del vehículo, generando que el propietario crea haberlo cerrado cuando en realidad queda abierto.
A partir de ese dato, la Policía comenzó a trabajar en el análisis de cámaras de seguridad de la zona, tanto públicas como privadas, y en la recolección de testimonios de vecinos que puedan haber advertido movimientos sospechosos. En paralelo, también se sigue el rastro de las tarjetas robadas, incluso con la posibilidad de que hayan sido utilizadas fuera de la provincia, lo que podría aportar pistas concretas sobre los autores.
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El segundo caso se registró también el sábado, pero en el departamento Rivadavia, y tuvo características diferentes aunque igual de impactantes. Allí, delincuentes aprovecharon la ausencia de una familia durante el feriado para ingresar a una vivienda y concretar un robo que superó los 27 millones de pesos.
El hecho fue descubierto por el hijo de la propietaria, quien tiene un taller en el mismo domicilio. Al regresar cerca de las 21 horas, encontró la ventana trasera violentada, lo que evidenciaba el ingreso de los ladrones. Dentro de la casa, el panorama era desolador: se habían llevado 15.000 dólares —más de 20 millones de pesos—, otros 7 millones en efectivo y una importante cantidad de herramientas de trabajo.
Segun fuentes policiales, creen que los delincuentes no solo accedieron a la vivienda, sino que además encontraron las llaves del taller, lo que les permitió moverse con mayor facilidad y llevarse más elementos sin necesidad de forzar accesos adicionales. El robo se habría producido entre las 13 y las 21 horas, en una franja donde la propiedad permaneció deshabitada.