Cruzamos los dedos para que no sea cierto. Que todo haya sido una confusión, un olvido, un descuido… No porque el asunto sea tan grave (¡no demos ejemplos recientes, por favor, sobre robos realmente condenables!), sino porque hay gestos que se hacen, que no da. Pero de cualquier modo, debemos contarlo.
San Juan 8
>
Información General