“Lamentablemente Momo está diciendo muchas puteadas por mi culpa. Es terrible, es muy difícil de retar las puteadas, porque aparte las mete muy bien. Por ejemplo hoy se cayó y dijo ‘uy, qué boludo’. Entonces yo me descompongo y es como intentar contener la risa y retarlo. Pero bueno, no se puede putear más”.Luego, se refirió a su participación en Esperanza Mía: “Fue un año particular para mí por varios motivos, algunos más conocidos que otros. Fue un lugar de contención enorme. Aparte ahí me tenía que reír, fue casi una obligación porque me llamaron para hacer Gilda, un personaje con el que no tenía chance de ir pachucha a grabar. Estaba ahí, arriba, al palo. Al principio, me costaba y había días más chotos, pero después ya está, me estaba cagando de risa con todos. Fue lo que me salvó. Otra cosa es el horario, estaba todo el día ahí, con un hijo que iba y venía. Terminé riéndome todo el tiempo y mucho, a pesar de que siempre lloro cuando termino un trabajo”.