Villarruel desafió a Milei: "Quieren mi renuncia, pero no se les va a dar"
La vicepresidenta redobló la tensión con Javier Milei y con dirigentes libertarios tras la apertura de sesiones. Respondió a Luis Petri, negó acusaciones de “golpismo” y apuntó por la crisis de la IOSFA.
La interna en la cúpula del poder sumó un nuevo capítulo. La vicepresidenta Victoria Villarruel rompió el silencio y lanzó una frase que expone la magnitud del conflicto con el presidente Javier Milei y sectores de La Libertad Avanza: “Quieren mi renuncia, pero no se les va a dar”.
El mensaje fue una respuesta directa a un usuario en X que la instó a dejar el cargo. Pero también pareció dirigido a la Casa Rosada y a los dirigentes libertarios que, en las últimas semanas, la acusaron de “traición” y de actuar en sintonía con la oposición.
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“Eso quieren. Mi renuncia. Pero no se les va a dar. El 10/12/27 hasta esa fecha ocupo con honestidad mi cargo. Al que no le gusta vota lo que quiere en el próximo turno”, escribió la titular del Senado.
La escalada se profundizó tras las declaraciones del diputado y exministro de Defensa Luis Petri, quien la acusó de “apostar al fracaso del Gobierno” y de haber sido “funcional a la oposición” en momentos clave del debate parlamentario.
En diálogo con TN, Petri fue más allá y retomó una frase del propio Milei durante la apertura de sesiones ordinarias, cuando habló de “propios que soñaban con el sillón de Rivadavia”. Para el legislador mendocino, esa referencia apuntaba directamente a Villarruel.
“Cuando el presidente habla de aquellos que desde la oposición o el Gobierno se relamían por sentarse en el sillón de Rivadavia, claramente hacía alusión a una vicepresidenta que no estuvo a la altura de las circunstancias”, afirmó.
Mientras Petri hablaba en televisión, Villarruel respondía en tiempo real por redes sociales. “Antes de divagar y comentar como una vecina chusma, debería ubicarse y ver cómo afronta judicialmente lo que parecería fue un desfalco de la obra social de los militares y sus familias”, disparó.
La crisis de la IOSFA, en el centro
La vicepresidenta apuntó contra la gestión de Petri al frente del Ministerio de Defensa por la situación del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA).
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Según un informe crítico que circuló en ámbitos castrenses, la entidad habría acumulado en 17 meses un déficit superior a los 160.000 millones de pesos, con demoras en reintegros y recortes en prestaciones. Villarruel, que suele reivindicar su vínculo con “la familia militar”, recogió ese malestar.
“Dejó a cientos de miles de militares y familias sin atención médica en los confines del país. Creo que antes de divagar debería ver cómo afronta judicialmente lo que parecería fue un desfalco”, insistió. En otro mensaje, fue aún más filosa: “A Petri lo conozco por sus cosplays y por los trencitos de la alegría con el Presidente Milei. Y por el vaciamiento de IOSFA y los sueldos más bajos de todas las fuerzas”.
Petri no retrocedió. “Yo te conozco por golpista”, retrucó, y volvió a acusarla de haberse ofrecido como alternativa al Gobierno.
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El gesto frío y los dardos en el Congreso
La fractura quedó expuesta durante la apertura de sesiones ordinarias. El saludo entre Milei y Villarruel fue apenas protocolar, sin sonrisas ni intercambio de palabras. Durante el discurso presidencial, el mandatario aludió a un “ataque sin precedentes” tras las elecciones y deslizó que algunos, desde dentro y fuera del oficialismo, soñaban con el “sillón de Rivadavia”.
Villarruel interpretó esas palabras como una acusación directa. Sin responder en el recinto, eligió las redes para contestar. “El que calla mientras un presidente acusa solo ejerce respeto. No es el ámbito de contradecir a nadie”, escribió.
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También cruzó al titular de Diputados, Martín Menem, quien la cuestionó por usar el celular durante el discurso presidencial. “Más grave fue la acusación de golpismo que sugirió el Presidente, pero entiendo que Menem tan refinado y con amplios conocimientos de protocolo y chupamedismo no haya podido tolerar estar al lado mío”, lanzó con ironía.
Una relación rota
Aunque en los últimos meses había evitado confrontar públicamente para preservar la institucionalidad, la vicepresidenta decidió ahora marcar posición. En privado, sostiene que es blanco de ataques por no haberse “subordinado” a los hermanos Milei y por impulsar una agenda propia, con perfil más federal y productivista.
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Del otro lado, sectores libertarios la acusan de abrir el Senado a iniciativas que, según su visión, hieren el programa económico del Gobierno.
Con acusaciones cruzadas de “golpismo”, traición y desestabilización, la relación entre Milei y su vice atraviesa su punto más crítico desde que asumieron en diciembre de 2023. Y ya no se limita a gestos fríos en el Congreso: la pelea es abierta y pública.