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Una vez dentro del Congreso, el mandatario se dirigió a sus aliados y referentes más cercanos, en su mayoría legisladores que jugaron un papel clave en las reformas propuestas durante las sesiones extraordinarias, que le dieron al Gobierno los primeros triunfos legislativos del año. Uno de ellos fue Cristian Ritondo, jefe del bloque del PRO en Diputados.
De hecho, la semana pasada, la polémica en torno a la funcionaria que está primera en la línea de sucesión se reactivó a partir de un comentario que hizo en las redes sociales, en el que dio una opinión sobre la apertura comercial que contrasta con la línea de la actual administración libertaria.
El mensaje en cuestión lo publicó a partir de un fallo de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos que ordenó anular los aranceles a determinados productos que había impuesto Donald Trump.
Para Villarruel, la decisión de ese tribunal “implica un golpe a las políticas de producción y establecimiento de empresas” en ese país, que de esta forma “pasa a depender hasta en lo más mínimo de China”. El Gobierno, por su parte, celebró la polémica que generó la Vicepresidenta con este posteo, al considerar que está dejando en claro que ya no forma parte del oficialismo.
Además, días antes, Villarruel había sido blanco de críticas al posar junto al gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, referente del peronismo más duro en el interior del país. De igual forma, estas actitudes no hicieron más que incrementar una grieta que ya existía desde hace meses.
En su discurso de apertura de las sesiones, Milei celebró la aprobación de las leyes que envió al Congreso durante el período extraordinario, como la reforma laboral y la baja de la edad de imputabilidad. Mientras el Presidente chicaneaba al kirchnerismo y reafirmaba sus ideas libertarias, la Vicepresidenta no dejaba de utilizar su celular, desatendiendo las palabras del jefe de Estado.
“Podemos decir: 1) hemos aprobado el primer presupuesto sin déficit fiscal libre de default en siete años. Terminamos con la emisión monetaria que se usaba para financiar el descalabro fiscal y cuyo resultado era una inflación creciente que golpeaba sobre los más vulnerables. Y todo esto, no solo que lo hicimos sin subir impuestos, sino que además lo bajamos por el equivalente de dos puntos y medios del PBI. Y esto lo hicimos así porque no solo creemos que los impuestos son un robo, sino porque además el ajuste tenía que hacerlo la política”, resaltó el mandatario.
Además, destacó la sanción de la ley de inocencia fiscal y remarcó: “Después de años de saqueo de la política, donde el pagador de impuestos era culpable hasta que se demostrara lo contrario, hoy hemos revertido esa atrocidad y los argentinos han vuelto a ser inocentes hasta que se demuestre lo contrario”.
A lo largo del discurso, la transmisión oficial también evitó mostrar a la segunda al mando, dejando solamente a la vista sus manos a la derecha del mandatario.