En la medición interanual, la CBA acumuló una suba del 37,6%, mientras que la CBT registró un incremento del 31,6%. El informe también detalló que un adulto necesitó $201.939 para no ser indigente y $440.226 para no ser considerado pobre.
Según especialistas, el aumento estuvo impulsado principalmente por el rubro alimentos y bebidas no alcohólicas, que volvió a mostrar fuertes subas, en especial en productos como la carne, frutas y verduras. Durante los meses previos, las canastas ya venían mostrando una aceleración. En diciembre, la alimentaria había subido 4,1% por segundo mes consecutivo, mientras que la total pasó del 3,6% al 4,1%.
Los datos reflejan el impacto directo del aumento de precios sobre los hogares de menores ingresos, ya que la canasta alimentaria define la línea de indigencia y marca el acceso mínimo a alimentos básicos. En ese contexto, enero dejó una nueva señal de presión sobre los ingresos familiares, en un escenario donde los salarios continúan mostrando dificultades para acompañar el ritmo de los precios.