Otro arco cayó, otro niño murió y ahora buscan cambiar la ley
El caso ocurrió en Neuquén hace más de un mes, pero volvió a cobrar fuerza por el pedido de justicia de su familia y un proyecto para obligar a fijar los arcos al suelo. En San Juan hubo un antecedente similar.
Aunque ocurrió el 4 de enero en Junín de los Andes, el caso volvió a instalarse en la agenda pública en las últimas horas. Un niño de 12 años murió luego de que un arco deportivo cediera y cayera sobre su cuerpo durante un campamento en el sur del país. Ahora, su familia impulsa un proyecto de ley para que estas estructuras estén obligatoriamente fijadas al suelo.
La víctima fue Joaquín, oriundo de Ramos Mejía, que había viajado por primera vez a un campamento con los Exploradores de Don Bosco. Durante una actividad recreativa, el chico se colgó del travesaño de un arco. La estructura no estaba asegurada y terminó desplomándose. El impacto afectó principalmente la zona del pecho y su estado fue crítico desde el primer momento.
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Fue trasladado de urgencia a un hospital de alta complejidad en San Martín de los Andes y luego intervenido quirúrgicamente. Horas después, los médicos confirmaron que presentaba muerte encefálica.
El hecho fue caratulado como homicidio culposo y es investigado por la fiscalía de Junín de los Andes. La pesquisa busca determinar responsabilidades en torno a las condiciones de seguridad del predio y del equipamiento deportivo.
A un mes y siete días de la tragedia, los padres del niño comenzaron a impulsar un proyecto legislativo que obligue a que los arcos deportivos estén debidamente anclados. El objetivo es establecer estándares mínimos de seguridad en clubes, campings y espacios recreativos.
Un antecedente en San Juan
La discusión vuelve a cobrar fuerza también por lo ocurrido el 2 de noviembre en Rawson, cuando un adolescente de 13 años murió tras el desplome de un arco metálico en el camping del Círculo de Oficiales de la Policía de San Juan.
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En ese caso, el menor habría intentado colgarse del travesaño sin advertir que la estructura era móvil. El arco perdió estabilidad y cayó sobre su cabeza. Sufrió un traumatismo craneoencefálico grave y, pese al traslado urgente al Hospital Rawson y las maniobras de reanimación, falleció horas después.
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Ambos episodios exponen una problemática que se repite: estructuras deportivas sin fijación adecuada en espacios donde juegan niños y adolescentes.
La iniciativa que ahora impulsa la familia de Joaquín busca que la muerte del niño no quede solo en un expediente judicial, sino que derive en una normativa concreta que obligue a reforzar controles y medidas de seguridad en todo el país.